Roma (ASN, ANSA) - El papa Juan Pablo II inicia hoy la nutrida agenda de festejos por sus 25 años de pontificado, celebraciones que llegan en un momento poco oportuno si se tiene en cuenta el delicado estado de salud del pontífice. El Papa ofrecerá la audiencia general en la Plaza San Pedro, pero no está prevista su presencia en el convenio que reunirá por la tarde al Colegio Cardenalicio, que comenzará a rendirle homenaje con relaciones escritas.
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Mañana, Juan Pablo II tendrá mayor protagonismo, cuando deba firmar y entregar la exhortación postsinodal sobre los obispos. Además, pronunciará un discurso ante esa cúpula de la Iglesia: los cardenales del mundo entero, los presidentes de las conferencias episcopales, los jefes de dicasterios de la curia romana (el gobierno central de la Iglesia) y los patriarcas (jefes de las iglesias católicas de rito oriental). Ese será sólo el inicio de una cadena de actos que culminará el domingo.
Ya nadie minimiza los límites físicos del Papa, de 83 años, y las cadenas de oración por su salud se multiplican en el mundo. El cardenal Pio Laghi, ex «ministro de Educación» del Papa y ex nuncio en la Argentina y los Estados Unidos, aludió al deterioro físico del pontífice «que todos notamos, desgraciadamente también ahora un poco en la voz» de una persona «que fue actor y que recitaba y hablaba muy bien».
Un íntimo amigo del Papa, el profesor polaco Tadeusz Styczen, sucesor del pontífice en la cátedra de Filosofía en la Universidad de Cracovia, dijo ayer en la Pontificia Universidad de Letrán que Juan Pablo II «lleva su cruz con serenidad». «Vi al Santo Padre esta mañana --afirmódespués de la misa, lo veo a menudo y hablamos en polaco, pero sobre todo cuentan sus gestos y sonrisas, más que sus palabras.» «Veo en él a Jesucristo, pienso que está convencido de que todo lo que hace está en el contexto previsto por Dios no solamente como Creador sino también como Redentor.» Un millón de tarjetas postales para homenajear al pontífice está a disposición del público en los correos italianos, un diario distribuirá sus poemas recitados por famosas voces de actores italianos y los museos vaticanos amplían los horarios en su honor.
• Un largo papado
Un 16 de octubre de 1978 la Capilla Sixtina anunció al mundo que un nuevo papa, Juan Pablo II, gobernaría el Vaticano. El polaco Karol Wojtyla sería el primer papa no italiano en más de 500 años, y su designación fue vista entonces como un gesto elocuente de los católicos en contra del totalitarismo comunista, que en Polonia brindaba una de sus principales batallas.
• Seducción
El nuevo pontífice se mostró entonces desde el balcón de la basílica de San Pedro con gestos que desde entonces parecen seducir tanto a fieles como a laicos.
«Estoy particularmente cerca en las pruebas que, una vez más, atraviesan mi patria y mis compatriotas», escribió Juan Pablo II el 24 de agosto de 1980 en un mensaje al primado de Polonia, cardenal Wyszynski, que publicaría el «Boletín de información de la huelga en Astillero de Gdansk». Al mismo tiempo, Juan Pablo II comenzaba a acercarse a organizaciones católicas como el Opus Dei, o más tarde con los Legionarios de Cristo, para alejarse de aquellas congregaciones más próximas a los postulados del Concilio Vaticano II. El final de su papado --según vaticinan los que sostienen que «los papas no enferman, los papas mueren»- lo encontraría dando otra batalla de enorme importancia. Fue una de las voces que más sonaron en contra de la guerra que emprendieron los Estados Unidos contra Irak. «La guerra como instrumento para resolver los conflictos entre los estados fue rechazada aun antes que por la Carta de las Naciones Unidas, por la conciencia de una gran parte de la humanidad», afirmó el Papa el 25 de marzo de 2003, cuando recrudecían en todo el mundo las manifestaciones masivas en contra del ataque.
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