Santiago (EFE, AFP) - La Concertación que apoya a Michelle Bachelet y que gobierna Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet no participará unida en las elecciones municipales de octubre, un síntoma de desacuerdos crecientes que pueden significar el comienzo de su fin, según analistas.
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Estos comicios son clave para la definición del candidato del oficialismo con miras a la elección presidencial de diciembre de 2009, que definirá al sucesor de Bachelet. El Partido por la Democracia (PPD) y el Partido Radical Social Demócrata decidieron unilateralmente inscribir su propia lista de candidatos a concejales y así competir directamente con sus socios de coalición del Partido Socialista y la Democracia Cristiana.
Las dos agrupaciones disidentes justificaron su decisión en obtener de esta forma más votos para la Concertación Democrática. En todas las elecciones anteriores, los socios consensuaronsus candidatos en las 345 comunas de Chile, con un mayor número de representantes de la DC, el principal partido de la coalición. Esa estructura mantuvo siempre en supremacía a la coalición frente a los otros tres partidos.
Riesgo
«Se colocó a la Concertación en un grave riesgo», afirmó por su parte la presidente de la DC, la senadora Soledad Alvear. El partido está sumido en una profunda crisis, que ha derivado en la salida de varias de sus figuras emblemáticas.
En ese marco, unos 300 estudiantes y un periodista fueron detenidos por la policía en varias manifestaciones, en su mayoría pacíficas, que tuvieron lugar ayer en diversas ciudades en protesta por el proyecto de Ley General de Educación, informaron fuentes oficiales.
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