19 de abril 2005 - 00:00

Cónclave vaticano: no hubo acuerdo en segunda votación del día

El humo negro que salió hoy al mediodía de la Capilla Sixtina anunció que los 115 cardenales reunidos en Cónclave no se pusieron de acuerdo sobre el nombre del papa que sucederá a Juan Pablo II al frente de la Iglesia Católica tras dos nuevas votaciones.

La segunda fumata del Cónclave volvió a confundir a los miles de fieles y periodistas que, como a última hora de la tarde del lunes, se congregaron en la plaza de San Pedro con los nervios a flor de piel para vivir en directo el eventual anuncio de la elección del 265º papa de la historia.

Hacia las 11:50, la chimenea empezó a escupir un humo blanquecino que se fue ennegreciendo paulatinamente, lo que en un primer momento generó incertidumbre sobre si los 1.100 millones de católicos de todo el mundo tenían ya un nuevo pastor.

"No hay ninguna duda, es negro", aseguró Radio Vaticano.

Tras el tañido del mediodía, la fumata se intensificó, pero siguió siendo oscura, y el repique de fiesta de las campanas de San Pedro que este año por primera vez anunciará simultáneamente la elección del nuevo papa nunca llegó.

Los purpurados, que se retiraron a la Casa Santa Marta para el almuerzo, volverán a votar otras dos veces por la tarde. La segunda fumata del día está prevista hacia las 19:00, aunque podría adelantarse si hubiera acuerdo en la cuarta votación.

El nuevo Papa será elegido por una mayoría de dos tercios de los electores, es decir, 77 votos de 115, pero a partir de 34 votaciones, el Cónclave más numeroso de la historia podrá recurrir a otros sistemas más rápidos.

El lunes, la primera jornada del Cónclave se saldó con una espesa fumata negra que anunció el resultado negativo de la votación inicial de los purpurados.

Según los entendidos, esta primera votación, que en el siglo XX nunca dio un pontífice, es puramente táctica y orientativa, y permite saber qué cardenales contarán en esta elección y qué apoyos tiene cada uno de ellos.

Al no tratarse de una campaña electoral habitual y no haber candidaturas declaradas, son los propios purpurados los que proponen nombres.

El decano de los cardenales, el alemán Joseph Ratzinger, jefe de filas de los conservadores, que puede ser tanto "papable" como "gran elector", fue seguramente el más votado, aunque se quedó lejos de los 77 votos necesarios para ser elegido, coincidieron este martes los vaticanistas.

Los expertos también apuntan que otro bloque importante de votos pudo ser para el purpurado italiano Carlo Maria Martini, líder del grupo más renovador y descartado de entre los papables por enfermedad, en lo que se considera como un intento de frenar la candidatura del "dogmático" Ratzinger.

Después de la votación, los cardenales se retiraron a la Casa Santa Marta, su residencia mientras dure esta reunión crucial para el futuro de la Iglesia, donde probablemente continuaron con las deliberaciones para preparar la segunda jornada de votación, ya con muchas cartas sobre la mesa.

La situación actual podría parecerse a la del Cónclave de 1978, que se caracterizó por el enfrentamiento entre dos italianos, el conservador Giuseppe Siri y el más abierto Giovanni Benelli, y terminó con la elección, contra todo pronóstico en la octava votación, del desconocido cardenal polaco Karol Wojtyla.

Como en aquella ocasión, el purpurado que sea finalmente elegido tendrá que atraer votos de los dos bandos, lo que podría representar una oportunidad para algún latinoamericano como el hondureño Oscar Maradiaga, al que los vaticanistas han metido desde el principio en la lista de papables.

"Este Cónclave se ha iniciado con dos candidaturas contrapuestas como el que eligió al Papa polaco", opina el vaticanista del Corriere della Sera, Luigi Accattoli, "y a lo mejor se necesita un tiempo similar para salir del atolladero".

Si fuera así, se podría conocer el nombre del nuevo Papa el miércoles.

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