Confía más Uribe en plan con Iglesia por Betancourt
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Aseguró a Cristina de Kirchner que todas las acciones contra las FARC se realizaban «bajo el estricto respeto de los derechos humanos» y mencionó que los secuestros bajaron de 3.000 a menos de 170 este año. Además de estas menciones, permanentemente Uribe insistía en el escepticismo que le generaba el plan Chávez.
Luego de esto, fue cuando ante la pregunta sobre las alternativas que manejaba Uribe para encarar el tema de la ex candidata presidencial, el interlocutor mencionó el plan de la Iglesia de su país.
El plan acordado con la Iglesia consisteen delinear una zona de 150 metros cuadrados en territorio colombiano, preferentemente rural y no selvática, donde se genere un «área de encuentro» en la que una delegación de las FARC, de la institución católica y un grupo de «veedores internacionales» se siente durante unos 30 días a negociar la liberación total de rehenes en poder de la guerrilla incluyendo a Ingrid Betancourt y otros secuestrados internacionales entre los que hay nombres de norteamericanos.
Uribe explicó que los sacerdotes de su país tienen una larga experiencia en este tipo de misiones, ya que durante las décadas del 80 y principios del 90, hubo varias intervenciones importantes para la liberación de rehenes secuestrados por los «carteles» de las drogas de Medellín y Cali. Ambos mencionaron el libro de Gabriel García Márquez «Noticias de un secuestro», donde el Premio Nobel relata uno de estos casos de privación de la libertad e intervención de un cura popular colombiano.
El presidente colombiano le mencionó a Cristina de Kirchner sobre unos primeros y positivos pasos que la Iglesia de su país había realizado con las FARC, y prometió mantener a la argentina informada. Desde Buenos Aires, Uribe escuchó de parte de la Presidente un apoyo a su gestión, más allá de avalar los movimientos de Hugo Chávez de estos días. Prometió allí que Néstor Kirchner o algún otro argentino pueda integrar el equipo de «veedores internacionales».
También en esa conversación del 26 de diciembre, Cristina de Kirchner explicó lo que haría su esposo en la selva colombiana, la intención del patagónico de reclamar la libertar de Ingrid Betancourt y el «respeto» por el gobierno de Uribe más allá de integrar una fuerza diseñada por Hugo Chávez. Prometió además que Néstor Kirchner se comunicaría con el colombiano en cuanto llegue a territorio de ese estado, lo que ocurrió el sábado. Allí el ex presidente mencionó que conocía el plan de la Iglesia de Colombia sobre la zona de encuentro, y sólo le reclamó que le dé más aire a Chávez en cuanto a los «plazos» para que el boliviariano pueda desplegar su gestión libertadora de rehenes. Fue en esa conversación donde, sin mucho éxito, Kirchner se ofreció como mediador, pero entre Uribe y Chávez.




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