Conmoción en Colombia por atentado frente a una radio
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Moreno informó que el "vil y criminal atentado" no dejó víctimas fatales, pero precisó que hay "siete heridos, todos están fuera de peligro".
El alcalde indicó que en total 1.160 predios resultaron afectados, en su mayoría por la ruptura de los cristales de ventanas.
En el sector donde ocurrió el atentado se ubican en su mayoría altos edificios de vivienda, oficinas y algunos comercios.
"En ese momento estaba en la ducha, de repente sentí un fuerte remezón y una fuerte explosión, pensé que el techo se me venía encima y salí corriendo del baño", narró uno de los residentes del edificio de 27 pisos que se ubica frente a las instalaciones de la emisora radial.
En las oficinas de Caracol, gran parte del techo se desplomó y el edificio quedó seriamente dañado, por lo que debió ser evacuado.
El comandante de la Policía de Bogotá, general César Pinzón, señaló que se investiga el orígen y autores del atentado, del que aún no se tiene certeza sobre si estaba dirigido contra la radioemisora.
Cinco personas que habían sido detenidas a principios de agosto con cerca de 200 kilos de explosivo de tipo anfo, pero que habían sido dejadas en libertad por un juez, fueron recapturadas este jueves, informó la fiscalía.
Varios gobiernos de la región rechazaron el atentado, entre ellos el de Venezuela, país que reanudó los lazos diplomáticos con Bogotá el martes pasado luego de mantener un enfrentamiento con el gobierno del ex presidente Alvaro Uribe.
"El pueblo y el gobierno venezolanos repudian de la manera más enérgica este acto terrorista dirigido contra el hermano pueblo de Colombia y contra su ferviente deseo de vivir en paz", señaló en un comunicado la cancillería venezolana.
El último gran atentado en Colombia se produjo el 24 de marzo de 2010, en Buenaventura, principal puerto sobre el Pacífico, y dejó nueve muertos. El entonces presidente, Alvaro Uribe, atribuyó el atentado a la guerrilla izquierdista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Una semana antes de la toma de posesión de Santos, las FARC ofrecieron al nuevo presidente iniciar un diálogo de paz, en un video de su máximo jefe, Alfonso Cano.
Santos respondió el día de su investidura que su gobierno no cerrará la puerta a conversaciones con la guerrilla, pero que éstas deben darse "sobre las premisas inalterables de la renuncia a las armas, el secuestro, la extorsión, el narcotráfico y la intimidación".





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