Convocan en Francia a nuevas protestas

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París (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - Francia seguía sumida ayer en la crisis desatada por una reforma laboral que ha puesto en pie de guerra a sindicalistas y estudiantes, quienes anuncian una nueva jornada de protestas y huelgas parciales para el 28 de marzo ante el rechazo del gobierno a dar marcha atrás.

Entretanto, los gremios acusaron a la policía de haber herido a un sindicalista de extrema izquierda durante los violentos enfrentamientos que estallaron el sábado en París al final de una manifestación contra el Contrato Primer Empleo (CPE) para menores de 26 años, que permite el despido sin indemnización.

• Herido

Según fuentes médicas, el herido se encontraba ayer en coma y su pronóstico es « reservado». La policía, a la que se ha ordenado ser medida con los manifestantes y firme con los grupúsculos violentos, ha abierto una investigación sobre lo sucedido.

Para la próxima semana se ha programado una jornada de protesta, la cuarta de este tipo en menos de dos meses. Sin embargo, los sectores más duros no pudieron imponer su pretensión de llamar a un paro general.

El sábado, entre 500.000 y un millón y medio de manifestantes desfilaron por las calles del país para defender su causa, que no acaba de convencer al gobierno. Y es que, aunque se declara dispuesto a dialogar, el primer ministro,
Dominique de Villepin, rechazó el ultimátum de dos días que le dieron los opositores para que retire la nueva ley.

«¡Hay
que dar una oportunidad al CPE! Un CPE complementado y mejorado para responder a las preocupaciones de cada uno», declaró De Villepin en una entrevista concedida a la revista «Citato», destinada a los jóvenes. «Estoy convencido de que funcionará, de que creará nuevos empleos», añadió.

Por cuarta vez, el presidente,
Jacques Chirac, respaldó el proyecto, pero insistió en su discurso negociador, instando a las fuerzas sociales a «abrir un diálogo constructivo y basado en la confianza» para «mejorar» el CPE.

• Propuestas

Según la prensa, el gobierno examina nuevas propuestas para salir airoso de la crisis, como, por ejemplo, la reducción del período de prueba del CPE. Villepin, quien se mantiene en sus trece, confía también en que la euforia del movimiento termine por apagarse.

Este conflicto social tiene lugar tres meses después de los violentos disturbios que golpearon los suburbios de las grandes ciudades francesas, donde viven muchos jóvenes de origen inmigrante y en las que hacen mella el desempleo y la marginación.

Esta vez, es la clase media la que sale a la calle, muy preocupada por el futuro laboral de sus hijos.

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