Corte Suprema de Brasil postergó la decisión sobre asunción de Lula
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Lula da Silva
El expresidente (2003-2010) debía incorporarse al gobierno de Rousseff armado de su carisma y su talento negociador para batallar contra el proceso de destitución.
El impeachment ya obtuvo luz verde en la cámara Baja y si es ratificado a mediados de mayo por el Senado separaría transitoriamente a Rousseff de su cargo a la espera de una sentencia definitiva.
En ese caso, su exaliado y ahora rival, el vicepresidente Michel Temer, asumirá el poder inmediatamente.
Lula participó el martes en Sao Paulo de una reunión de la dirección nacional del Partido de los Trabajadores (PT) que él fundó y llevó al poder.
"Tanto Lula como nosotros evaluamos que será difícil ganar en el Senado porque, aun cuando es un escenario distinto, los partidos que estuvieron en nuestra contra en la Cámara van a repetir su comportamiento", declaró a la AFP uno de los participantes de la reunión, el diputado Zé Geraldo.
"El hecho de no haber sido autorizado antes a ocupar el cargo fue un choque, una sorpresa que tuvo consecuencias gigantescas para el gobierno", dijo Sergio Praça, analista político de la Fundación Getulio Vargas.
Mientras Lula deberá continuar trabajando para salvar al gobierno sin un cargo formal, Rousseff decidió viajar el jueves a Nueva York para firmar un tratado de cambio climático en la ONU, dejando el mando del país a Temer, a quien acusa de conspirar para destituirla.
Medios brasileños especulan con que Rousseff aprovecharía la exposición global que le dará la firma del acuerdo alcanzado en la conferencia sobre el clima de París en 2015 (COP21) para denunciar que es víctima de "un golpe" parlamentario, parte de la estrategia contrarreloj de supervivencia.
Y después de "Dilma", Lula es el hombre a derrotar por sus numerosos adversarios.
Lula ganaría la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2018 con 21% de los votos, según un sondeo de Datafolha del 10 de abril. A sus 70 años, ya se propuso como precandidato del PT.
En la encuesta quedó por delante de la ecologista Marina Silva (19%) y del líder de la oposición de centro-derecha, Aecio Neves (17%), derrotado estrechamente por Rousseff en 2014, y del actual vicepresidente Temer (1 a 2%).
"Tiene mucho carisma, hizo un gobierno muy popular con altísima aprobación (...) pero yo no creo que pueda volver a ganar una elección", afirmó el analista, citando el alto nivel de rechazo que también genera entre los votantes brasileños.
"Si todo sigue como está ocurriendo, un gobierno Temer será impopular por causa de las duras medidas económicas que tendrá que tomar. Y ahí el PT aún puede tener una pequeña alternativa", agregó.
El diputado Zé Geraldo prevé "un periodo muy difícil" para Lula: "El plan (de la oposición) no es aniquilar sólo a Dilma, sino al PT. La oposición quiere formar un gobierno de coalición y trabajar en la elección de un candidato para 2018".



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