Corte Suprema brasileña autorizó una nueva investigación contra Temer
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El presidente cada vez más comprometido.
Frente a una posible nueva denuncia de Janot antes de que este deje el cargo el domingo, el Palacio del Planalto, lanzó este martes un contraataque con un comunicado oficial, en el afirmó que el país está viviendo en las últimas semanas "exactamente todo lo contrario" al estado democrático de derecho.
"El estado democrático de derecho existe para preservar la integridad de los ciudadanos, para cohibir la barbarie de la sanción sin pruebas y para evitar la injusticia. En las últimas semanas, Brasil asiste exactamente a lo contrario", dice el comunicado oficial.
La reacción se debe a una seguidilla de acontecimientos que involucran las acusaciones de corrupción contra Temer, entre ellos la detención del empresario Joesley Batista, dueño del frigorífico JBS, quien grabó de manera clandestina al jefe del estado y delató sobornos contra el gobernante.
Ahora Batista está preso por haber omitido informaciones y su delación puede ser anulada.
La acusación más fuerte contra el jefe del Estado provino desde la Policía Federal, que entregó al Supremo Tribunal Federal un informe en el cual se afirma que Temer negoció sobornos y los recibió como parte de la estrategia de recaudación del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) en la Cámara de Diputados.
Otra acusación contra Temer, que también tramita Janot, es la delación premiada del banquero del PMDB, Lucio Funaro, preso que busca beneficios a cambio de entregar al mandatario y sus ministros.
"Garantías individuales -dice el comunicado- están siendo violadas, a la luz del día, sin que exista la mínima reacción. Se llega al punto de intentar condenar personas sin escucharlas, sin concluir una investigación, sin chequear, sin pruebas reales".
El gobierno dijo que "facinerosos le roban la verdad al país, delincuentes construyen versiones para alcanzar un perdón, mismo que parcial, por sus innumerables delitos. Las reputaciones son destrozadas en conversaciones clandestinaas", en referencia a Batista, preso por presunto intento de engañar a la justicia a cambio de mantenerse en libertad.
El comunicado de la casa de gobierno brasileña sostuvo que se criminaliza el anterior sistema de recaudación electoral.
"El sistema de contribución empresarial era legal, fiscalizado por la justicia electoral. Los desvíos deben ser condenados, pero no se pueden criminalizar aquellas acciones correctas protegidas por garantías constitucionales", indicó el comunicado.
Desde el inicio de la Operación Lava Jato en 2014, delatores de las empresas corruptoras incluyeron entre los sobornos a los aportes de campaña, con lo cual el juez Sérgio Moro y luego el Supremo Tribunal Federal comenzaron a abonar la teoría de que la contribución electoral hecha en forma legal también tenía un origen ilícito.
Mañana, con Lula en Curitiba, el foco estará en el líder del Partido de los Trabajadores.
El juez Sérgio Moro, encargado de la Operación Lava Jato, interrogará a Lula en uno de los tres juicios que le sigue al líder del PT, quien califica estas acciones como una persecución política destinada a inhabilitarlo para las elecciones de 2018.
La acusación de la fiscalía indica que ocho contratos de Petrobrás durante el gobierno de Lula (2003-2010) fueron el motivo por el cual Odebrecht decidió comprar un terreno en la ciudad de San Pablo para albergar una nueva sede del Instituto Lula, por supuesto pedido de aliados del expresidente.
Sin embargo, esta supuesta donación nunca se ejecutó porque Lula se negó a aceptar el terreno.
El juez Moro ya condenó en julio pasado a Lula por el caso de un departamento en la playa de Guarujá, estado de San Pablo, a nueve años de prisión.
La sentencia fue apelada ayer ante el Tribunal Regional 4 de Porto Alegre por la defensa de Lula, que argumentó "falta de pruebas" y "enemistad política".
La semana pasada, en la causa por la que declara, Lula sufrió un duro revés porque el detenido y delator exministro Antonio Palocci declaró que había un "pacto de sangre" entre el expresidente y Odebrecht.



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