13 de enero 2005 - 00:00

Crece el malestar entre inversores

La Paz (AFP) - La rescisión del contrato de la concesionaria francesa Aguas del Illimani dispuesta el martes por el gobierno de Bolivia, sometido a fuerte presión social por una ola de piquetes y huelgas, genera incertidumbre en los inversores cuando el Congreso se apresta a tratar la nueva ley de hidrocarburos, según coinciden diversos analistas.

La decisión oficial de retirarle la concesión de la provisión de agua de El Alto al grupo europeo Suez Lyonnaise Des Eaux « provoca una alerta importante (en los inversores). Probablemente los indicadores internacionales de seguridad legal van a poner a Bolivia mucho más abajo», consideró el economista Jorge Blanes, del Centro de Estudios Multidisciplinarios de Bolivia. Para el analista Carlos Valverde, oriundo de Santa Cruz, la rescisión del contrato bajo presión social es «una tontera del presidente Mesa». «Es muy peligroso que sigamos dejando sin efecto los contratos con cualquier firma extranjera», estimó en alusión a la expulsión de la firma anglo-española Aguas del Tunari, en 2000, tras una revuelta popular.

La inversión extranjera en Bolivia cayó de u$s 700 millones en 2000 a u$s 160 millones tres años después, tras la sublevación que derrocó a Gonzalo Sánchez de Lozada.
El retiro de la empresa francesa podría derivar en un juicio en estrados internacionales por u$s 70 millones, según medios locales.

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