San Pablo (AFP) - Las nuevas revelaciones de que el Partido de los Trabajadores (PT) utilizó una contabilidad no declarada para financiar sus campañas, y de que existió un esquema de pago a parlamentarios aliados, causaron estragos e indignación en las filas del partido que llevó al poder al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.
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Ayer muchos se arrepentían de la decisión que la Comisión Ejecutiva del PT tomó el martes de no expulsar del partido al ex tesorero Delúbio Soares.
«Ante los nuevos hechos y la declaración del ex tesorero» el miércoles en el Congreso, el secretario de Relaciones Internacionales del PT, Paulo Ferreira, declaró que la cúpula del partido debería volver a reunirse y reconsiderar la expulsión de Soares.
Ferreira dijo que también deben ser consideradas la situación del ex secretario general Silvio Pereira (acusado de haberse comprado un auto con dinero de una empresa) y de importantes parlamentarios del PT, que retiraron dinero de las cuentas del publicista Marcos Valério, operador de los presuntos sobornos. Ni siquiera los congresistas fieles al PT que integran la comisión del Congreso que investiga las denuncias lograron contener su indignación cuando Soares declaró el miércoles que creó una cuenta millonaria no declarada con Valério, alegando que fue para financiar campañas electorales.
• Participación
«Cada brasileño sabe cómo se hacen las campañas en Brasil, cada brasileño tiene un candidato en la familia», dijo Soares al justificar su «caja dos». «¡Un carajo que todo el mundo hace caja dos! Fui electo con recursos modestos y todo registrado», le espetó el senador del PT Saturnino Braga.
«Usted aún está diciendo que está dirigiéndose a la nación, hablándole a la nación. Pues hable, señor Delúbio, diga quiénes son los otros de su partido» que participaron en ese esquema de pagos, «usted tiene una participación central en todo esto, pero no es el único responsable», repitió Braga.
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