13 de junio 2003 - 00:00

Crece la resistencia de guerrilla iraquí

Bagdad (ANSA, EFE, Reuters) - Un helicóptero Apache estadounidense fue derribado y un avión caza F-16 cayó por motivos en principio no precisados en Irak, donde por cuarto día consecutivo las fuerzas de ocupación combaten contra grupos iraquíes de resistencia que rechazan con las armas la presencia extranjera.

Fuentes militares estadounidenses informaron que en la noche del miércoles y ayer por la madrugada fuerzas estadounidenses lanzaron una operación coordinada por tierra y aire contra lo que definieron como « campo de entrenamiento terrorista», un bastión de resistencia local ubicado a unos 150 kilómetros al noroeste de Bagdad.

La operación comenzó con un ataque aéreo de la que formaron parte soldados de la 101ª División Aerotransportada.

Un portavoz civil de la coalición angloestadounidense informó que un soldado norteamericano resultó herido y que «muchos iraquíes» murieron durante los combates. La información no fue confirmada oficialmente.

• Capturas

Este ataque forma parte de la campaña militar «Península Strike», en la cual 4.000 soldados estadounidenses capturaron desde el lunes a 397 hombres que integran grupos de resistencia a los que acusan ser del partido Baaz de Saddam Hussein, que fue proscripto tras la caída del régimen, o «subversivos».

En la operación formaron parte tropas de infantería y de la fuerza aérea y se realizó en una península formada por el río Tigris, cerca de la ciudad de Balad.

Esta región del norte de Bagdad -conocida como el triángulo de los musulmanes sunnitases el territorio donde el partido Baaz tiene su mayor número de militantes.

El administrador civil de Irak, Paul Bremer, declaró que no hay señales de la existencia de un «control central» que coordine los ataques que sufren las tropas de Estados Unidos, que calificó de «aislados».

«Grupos de cinco o seis hombres han realizado ataques aislados, normalmente son miembros del partido Baas, de la guardia republicana o de Feddayin Saddam» -este último un grupo paramilitar-, señaló Bremer en una videoconferencia con periodistas desde Bagdad. «No hay evidencia de que Saddam Hussein esté detrás de ellos», afirmó y, por el contrario, al parecer los hombres «se juntaron espontáneamentepara atacarnos», dijo.

Bremer recalcó que EE.UU. «está alerta para descubrir si hay alguna coordinación central», pero que hasta ahora no hay pruebas de que exista.

Las declaraciones de la máxima autoridad civil de Irak contrastan con las del líder del grupo de exiliados Congreso Nacional Iraquí, Ahmed Chalabi, que apoya a Washington, quien en varias entrevistas esta semana en EE.UU. afirmó que el hostigamiento no es espontáneo.
«Saddam ha organizado una red de sus partidarios a los que puede pagar sobradamente para realizar operaciones contra las fuerzas estadounidenses, y lo están haciendo», afirmó Chalabi en el canal público de televisión PBS.

En las últimas dos semanas se han incrementado los ataques a las tropas de ocupación, que se han cobrado la vida de nueve soldados y producido una veintena de heridos.

El portavoz del comando central estadounidense, teniente Ryan Fitzgerald, dijo que todos los arrestados fueron interrogados y que los considerados «no peligrosos» fueron liberados.

«A quienes consideramos peligrosos para la población iraquí o para las fuerzas de la coalición los mantendremos detenidos para posteriores interrogatorios», dijo.

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