15 de junio 2014 - 18:29

Crece la violencia en un Irak al borde de la guerra

Crece la violencia en un Irak al borde de la guerra
Sigue la tensión y el enfrentamiento luego de que Obama confirmó que EEUU no volverá a enviar tropas a Irak. Mientras en el norte de Irak las fuerzas kurdas y el Ejército intentan detener el avance de milicias islamistas radicales, dos atentados, uno en el centro de Bagdad y otro en un centro de reclutamiento del gobierno en el norte de la capital, dejaron al menos 15 muertos.

Es difícil estimar el número de víctimas y de desplazados que ya dejó en menos de una semana la avanzada del mayor grupo yihadista en Irak, pero el Ejército anunció que sólo en las últimas 24 horas sus hombres mataron a cerca de 280 milicianos islamistas en las provincias norteñas de Salahedin, Diyala y Nínive.

Al mismo tiempo, los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) publicaron en las redes sociales fotografías de ejecuciones sumarias masivas, de milicianos azotando a prisioneros y otros abusos y violaciones de derechos humanos similares.

En una conferencia de prensa en Bagdad, el vocero militar iraquí, Qasem Ataa, adelantó que el Ejército seguirá proveyendo apoyo aéreo a las fuerzas del gobierno local kurdo contra los insurgentes del EIIL, según informó la agencia de noticias EFE.

Al menos tres miembros de las fuerzas kurdas (peshmergas) murieron hoy cuando en un ataque con proyectiles de mortero contra un cuartel en las afueras de la localidad de Saadia, en la provincia de Diyala, en el este de Irak.

Ese cuartel pertenecía al Ejército iraquí, pero fue retomado por las fuerzas kurdas luego que los soldados abandonaran sus puestos y escaparan para evitar un enfrentamiento con los milicianos del EIIL.

El martes pasado un número desconocido de insurgentes del EIIL que provenía del norte de Siria, donde hace meses que controlan la provincia de Raqqa, sorprendió al gobierno iraquí y a dirigentes de todo el mundo al tomar la segunda ciudad del país, Mosul, tras apenas cinco días de combates.

Al día siguiente continuaron su marcha y tomaron Tikrit, la capital de Salahedin, la provincia al sur que conecta el norte del país con Bagdad.

Cuando los milicianos extremistas hicieron público su objetivo de avanzar sobre la capital iraquí, el gobierno chiita de Nuri al Maliki prometió lanzar una masiva contraofensiva y sus socios internacionales -las potencias occidentales, pero también la República Islámica de Irán- garantizaron su apoyo.

En ese contexto, una bomba estalló en el corazón de Bagdad, en la zona comercial de Bab al Sharqui. En el momento de la explosión, la calle estaba colmada de vendedores ambulantes.

Según informó la policía local a la prensa, al menos nueve personas murieron y otras 20 resultaron heridas. La mayoría de estas últimas se encuentran graves.

Al poco tiempo cuatro morteros cayeron sobre un concurrido centro de reclutamiento en Khlais, a sólo 50 kilómetros al norte de Bagdad, camino hacia la zona en disputa con las milicias islamistas sunnitas.

Según informó el Ejército, al menos tres soldados y tres voluntaron murieron en el ataque.

Tras el rápido avance del EIIL, Al Maliki, apoyado por el clérigo chiita más influyente del país, llamó a los ciudadanos a presentarse como voluntarios para combatir contra los milicianos sunnitas radicales. Según el gobierno, ya se presentaron miles de hombres.

Mientras las fuerzas kurdas, apoyadas por los bombardeos del Ejército, parecen haber frenado o, al menos, reducido el ritmo del avance del EIIL, combates estallaron con fuerza en el pueblo de Tal Afar, a unos 60 kilómetros al oeste de Mosul, no muy lejos de la frontera con Siria.

Ante el sombrío panorama que domina Irak, el papa Francisco expresó hoy su preocupación, al término de la oración del Ángelus dominical.

"Los invito a todos a unirse a mis oraciones por la querida nación iraquí, sobre todo por las víctimas y por quienes sufren las consecuencias de la violencia, en particular por muchas de esas personas, entre ellas muchos cristianos, que tuvieron que abandonar sus hogares", aseguró el Pontífice.

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