26 de octubre 2004 - 00:00

Críticas a la Comisión Europea por equipo de Barroso

El presidente de la futura Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, recibió este martes en el Parlamento Europeo un alud de críticas de la mayoría de los grupos de la cámara por no hacer cambios en su equipo, que corre el riesgo de ser vetado el miércoles por los eurodiputados.

Barroso pidió a la cámara el voto positivo a su equipo, que no modificará a pesar de que varios grupos le pidieron cambiar de cartera al conservador italiano Rocco Buttiglione.

En su lugar, confirmó que tomará varias medidas para garantizar el respecto de las libertades y advirtió del riesgo de crisis si se rechaza a la Comisión.

En un debate parlamentario de más de dos horas en el que a Barroso le llovieron las críticas, los grupos de izquierda reiteraron que votarán en contra de la Comisión, el liberal demócrata estudia su posición, que será decisiva, y los euroescépticos también anunciaron su voto en contra, mientras que los conservadores, mayoritarios, lo apoyaron.

Buttiglione, católico cercano al Vaticano y candidato a comisario de Justicia y Seguridad, se ganó la antipatía de la mitad de la cámara al declarar recientemente que la homosexualidad es "pecado" y que "la familia existe para permitir a la mujer tener hijos y ser protegida por su marido".

Hans Gert Poettering, jefe del Partido Popular Europeo (PPE, conservador), mayoritario con 268 escaños, auguró un voto "reñido", aunque espera "una mayoría" a favor, mientras que Martin Schulz, jefe de los socialistas, segundo grupo con 200 diputados, reiteró que su grupo votará en contra si Barroso no revisa su equipo.

Schulz, que estimó "difícil" pronosticar el resultado, tachó de "intransigente" a Barroso por no tener en cuenta la solicitud socialista.

"Los cambios cosméticos no cambiarán nada", avisó, ante las propuestas de Barroso de quitar a Buttiglione la cartera de Libertades, un "plan de acción" de la Comisión "para luchar contra toda forma de discriminación, racismo y antisemitismo", la creación de una agencia europea de derechos fundamentales.

Además recordó que puede pedir la dimisión a cualquiera de sus comisarios y que Buttiglione lamentó en una carta sus declaraciones.

El presidente del grupo de los verdes, Daniel Cohn-Bendit, recordó a Barroso que "debe respetar" la opinión de las instituciones europeas y que sobre Buttiglione "tenemos el estricto derecho de decir que esta persona es la menos apta para defender la no discriminación en la Unión Europea".

El líder del grupo de la Izquierda Unitaria, Francis Wurtz, reiteró que su grupo votará en contra de una Comisión en la que además de mantener a Buttiglione, varios comisarios no tienen su aval por su extremo liberalismo.

Auguró para el miércoles "una derrota histórica o una victoria pírrica", ambas opciones "síntoma de una Europa sin visión".

El jefe del grupo demoliberal, Graham Watson, recordó a Barroso que "el proceso de aprobación" del parlamento "no es poner un simple sello" y criticó a los gobiernos europeos por haber ofrecido a Barroso candidatos "más débiles de los merecidos" y no rectificaron, ya que "prefieren" una Comisión y un parlamento "débiles".

El euroescéptico británico Nigel Farage, cuyo grupo cuenta con 37 diputados, anunció su voto negativo porque la Comisión Europea "es la enemiga de la nación Estado", mientras que la Liga de las familias polacas respaldaron a Buttiglione pero también votarán en contra porque rechazan a los comisarios socialistas.

Barroso por su parte respondió enérgicamente las críticas alegando que su propuesta es "la mejor que podía hacer" para encontrar "el punto medio" entre los que le "piden una cosa y los que quieren lo contrario", en alusión al cambio de Buttigline, y reprochó a la cámara que "no tiene una posición común" sobre el italiano.

Una votación en contra del futuro ejecutivo provocaría una crisis en la Unión porque además de no tener precedentes, los tratados europeos no prevén nada para solucionarla, aunque la actual Comisión permanecería en funciones.

Barroso advirtió que una crisis "será un mal momento para todos" en Europa, especialmente cuando los mandatarios europeos firmarán la primera Constitución de la Unión Europea (UE) el viernes en Roma.

"No debemos ofrecer nuevos argumentos" a los que "buscan cuestionar la credibilidad de nuestras instituciones", justo cuando "la democracia europea" sufre "apatía" y "escepticismo", llamó.

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