Escasez de cigarrillos en Cuba provoca angustia en ciudadanos

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Se trata de "roturas imprevistas" en las fábricas productoras, que además se vieron afectadas por la pandemia del Covid-19.

Roturas imprevistas en fábricas, más la pandemia de Covid-19, rebajaron de manera severa las remesas comerciales de cigarrillos en Cuba, por lo que para lo ciudadanos "fumar no es un placer".

Cubanos calificados ya como "adultos mayores" coincidieron en recordar una canción que atribuyeron a una cantante española, Sara Montiel, según la cual juraba hace décadas que "fumar es un placer genial, sensual".

"No, ya no es así", dijo Félix Pérez, de 77 años de edad, un fumador inveterado "de siempre" que finalmente "colgó la cajetilla (de cigarrillos)" bajo las presiones médicas de que debía dejar de fumar "porque son muy difíciles de comprar".

La prensa anunció esta semana que una combinación de "roturas imprevistas" en las fábricas de marcas nacionales de cigarrillos que produce el estado y la grave acción negativa de la pandemia sobre la economía se combinaron para la escasez actual.

Un ejemplo citado surgió en la ciudad de Holguín, a más de 800 kilómetros al este de La Habana, donde se produce el 60 % de esa mercancía, pero "la no llegada a tiempo al país de insumos, han provocado bajos niveles de disponibilidad de ese renglón en el mercado interno".

"Ya desde finales de 2020 también la falta de financiamiento venía impactando en la compra de papel de envoltura, marquillas y piezas para las fábricas de esa línea económica", explicó públicamente un directivo de la empresa TabaCuba, que los suministra.

"Difícilmente en lo que quede de año se recuperen todas las producciones, aunque sí para el primer trimestre del 2022 se espera contar con la necesaria estabilidad", explicó.

El territorio cubano con importantes exportaciones anuales de habanos es también reconocida -aunque en mucho menor escala- por sus cigarrillos "fuertes" los programas de salud contra el hábito de fumar son persistentes.

"Pero no hacen mucho efecto", explicó Félix, jubilado de su trabajo de años como chofer profesional y dedicado, dice, a "observar como crecen mis hijos y nietos".

Una certeza de esas observaciones es que "todos fuman". "Antes lo hacían discretamente, más bien en secreto, y hoy los veo echando humo en la misma sala de sus casas y de la mía", afirmó.

"Lo peor es que no puedo criticarlos porque yo he fumado mucho", afirmó.

TabaCuba comunicó esta semana que según estudios demográficos y de mercado, en Cuba se consumen mensualmente más de 40 millones de cajetillas de diversas marcas.

"Solo para la capital haría falta destinar en cada jornada unas 400 mil cajetillas de Criollos, la marca (nacional) preferida por muchos de sus consumidores" explicó un representante de la empresa a la agencia cubana ACN.

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