Curioso: Rusia se adjudica Polo Norte y su riqueza en gas
La energía será cada vez un bien más crítico en el siglo XXI, y Rusia, que cuenta con las reservas de gas más grandes del planeta, se embarcó ahora en un ambicioso plan: reivindicar como propia ante las Naciones Unidas una gran parte del océano Artico, que sería una nueva fuente de combustible y le garantizará el liderazgo energético mundial a largo plazo. A continuación, Luke Harding, del diario londinense «The Guardian», detalla el curioso plan del Kremlin. Veamos los principales tramos.
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Sin embargo, hay otros científicos que ponen en duda que esta eventual ampliación en el Artico resista un examen serio. Para anexionarse un territorio, un Estado tiene que demostrar que la estructura de la plataforma continental es similar a la estructura geológica de su propio territorio.
De acuerdo con las convenciones de la ONU actualmente en vigor, ninguna plataforma continental de ningún país se extiende al Polo Norte. A falta de otra soberanía, la Comisión Internacional de Regulación de los Fondos Marinos administra el área que rodea el polo con carácter de zona internacional.
Serguei Priamikov, director de cooperación internacional del Instituto de Investigación del Artico y el Antártico de Rusia, con sede en San Petersburgo, dijo: «Canadá podría presentar exactamente la misma reivindicación».
Priamikov subrayó, además, que se trata de una zona con una belleza natural impactante, mucho más seca, fría y silenciosa que el Artico occidental: «He estado ahí muchas veces y es un oasis de vida marina». Preguntado sobre si sería factible explorar la zona en busca de petróleo, su respuesta fue afirmativa.La plataforma continental-tiene una profundidad de unos 200 metros y el petróleo y el gas serían fáciles de extraer, especialmente ante la fusión de los hielos por culpa del calentamiento del planeta, explicó.
Rusia cuenta con las reservas de gas natural más importantes del mundo y es el segundo exportador mundial de petróleo, sólo por detrás de Arabia Saudita. Se advierte un entusiasmo poco disimulable en el Kremlin ante la posibilidad de encontrar nuevas fuentes de combustibles y de garantizarse la hegemonía a largo plazo en el mercado mundial de la energía.
Moscú presentó a la comisión correspondiente de la ONU un primer reclamo sobre los límites de la plataforma continental en 2001, con la intención de ampliar sus fronteras marítimas. El reclamo fue rechazado. Sin embargo, es probable que los descubrimientos científicos más recientes empujen a Rusia a interponer una nueva propuesta con mejores argumentos, lo que con toda seguridad causará una gran alarma en EE.UU.
La Ley del Tratado Marítimo es el instrumento más importante con el que cuenta el mundo para resolver disputas sobre derechos de explotación del mar. Hasta ahora lo han ratificado Rusia y otros 152 países. EE.UU., sin embargo, se ha negado a hacerlo con el argumento de que otorga un poder excesivo a la ONU. Si Washington no lo ratifica, probablemente no habrá nadie que pueda enfrentar el desafío.




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