Pekín (EFE) - La era de igualdad, respetada en China durante siglos y especialmente en la época más ortodoxa del comunismo, es hoy como idea «una doctrina obsoleta», señalan estos días varios artículos de la prensa oficial china, en los que el consumismo y el enriquecimiento desigual son considerados como grandes avances. «China se ha despedido de la ajada doctrina del igualitarismo», según el título de una reciente nota de la agencia «Xinhua», portavoz del gobierno chino.
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«Nuestros ídolos ya no son los héroes humanitarios de la época de Mao, como el 'buen soldado' Lei Feng; ahora los chinos admiramos a Bill Gates», destaca otro artículo de opinión aparecido en la prensa.
La principal muestra del abandono de la «igualdad» como un valor político, señala el editorial, es el hecho de que el mismo presidente, Jiang Zemin, denunció la invalidez de esa teoría en el pasado congreso del Partido Comunista (en noviembre) y abrió las puertas de la formación a los empresarios.
• Valores positivos
Según los comunistas chinos reunidos en ese congreso, con la medida se dio fin a «siglos de animadversión hacia los ricos». La desigualdad y el derroche son considerados valores positivos en la ideología actual del Partido Comunista, en el cual, tras el cambio radical de la economía que introdujo el fallecido líder Deng Xiaoping, prima lo pragmático sobre los valores.
Sin embargo, esta «cultura del pelotazo» en China ha producido, según los economistas, un aumento de la corrupción en el país, que se nota especialmente en el incremento de casos de evasión fiscal de famosos magnates o millonarios artistas como la actriz Liu Xiaoqing. La prensa gubernamental señala que la reacción de los chinos ante la detención y encarcelamiento de la actriz mostró también la nueva cara de la China no igualitaria.
La nota afirma que en el pasado muchos ciudadanos se habrían alegrado de la detención por envidia de la riqueza de Liu, pero en esta ocasión simplemente clamaron justicia; el hecho de que ella fuera rica no fue visto como un defecto.
• Resignación
«La gente que envidia a los ricos no representa al país», destaca la nota, pidiendo así a los menos favorecidos que asuman con resignación su posición social y la desigualdad. La sociedad china, sobre todo la urbana, ha pasado en menos de 10 años de los sueldos mínimos, las pequeñas tiendas y las viejas bicicletas a salarios equiparables a los de Occidente -pero sin seguridad social-, grandes hipermercados colapsados por grandes masas de compradores y atascos kilométricos en las carreteras. Según los expertos occidentales, el cambio ha sido tan rápido y radical que los ciudadanos chinos todavía no les ven defectos al consumismo y la desigualdad social en aumento, cegados por una abundancia de productos que antes sólo conocían de oídas. «Nuestro país avanza rápido: los trenes van a gran velocidad, las autopistas nos permiten llegar antes, hasta los divorcios son más rápidos y sólo cuestan un día de papeleo», señalan eufóricos los ideólogos de la China comunista-consumista.
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