12 de mayo 2003 - 00:00

Datos clave de los ataques con ántrax

Washington (AFP, ANSA, ASN) - La policía federal de los Estados Unidos (FBI) descubrió pistas que podrían identificar a los autores de los ataques con ántrax llevados a cabo en 2001, cuando cinco personas murieron luego de recibir correspondencia contaminada, según informó ayer el diario «The Washington Post».

De acuerdo al artículo publicado por el periódico, investigadores del FBI hallaron en un estanque de Frederick (Maryland, este) situado cerca de un laboratorio militar, una pipeta y material envuelto en plástico, guantes y una caja similar a las que suelen utilizarse para la manipulación de productos altamente tóxicos.

Hasta ahora, y luego de 18 meses de investigación, los agentes del FBI, organismo que está a cargo de Robert S. Mueller, no habían descubierto ningún elemento suficiente que les permitiera identificar a los autores del ataque con carbunco que causó pánico en las semanas que siguieron a los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra las Torres Gemelas y el edificio del Pentágono.

Intoxicados

En aquella oportunidad, alrededor de vein-te personas resultaron intoxicadas, entre ellas dos trabajadores que se desempeñaban en los centros de distribución postal de Washington, aunque los ataques tuvieron como objetivo principal a representantes parlamentarios estadounidenses.

Varias cartas enviadas a través de un centro postal de Nueva Jersey llegaron a periódicos de Washington, Nueva York y Florida. Otras misivas también llegaron a las oficinas de los senadores demócratas Tom Daschle y Patrick Leahy.

Como resultado de las cartas, los edificios del Congreso en la capital estadounidense y el principal centro de distribución postal de Washington tuvieron que ser clausurados por las autoridades durante varias semanas para lograr su total desinfección.

Según el artículo del «Post», algunos investigadores estimarían que el autor pudo haber introducido el bacilo en los sobres utilizando la caja de manipulación recientemente descubierta en Maryland.

Asimismo, el periódico señala que en los próximos meses el FBI tiene planeado vaciar uno de los estanques ubicados en Frederick, localidad distante a 60 kilómetros al noroeste de Washington.

Los últimos hallazgos renovaron el interés de los investigadores federales por Steven Hatfill, un ex especialista en bioterrorismo que trabajó en el laboratorio militar de Frederick y que vivió cerca de esa ciudad.


El Departamento de Justicia había calificado a Hatfill como «una persona de interés» para la investigación, aunque hasta el momento no fue acusado de ningún cargo. El científico, quien alegó siempre su inocencia, recibió entrenamiento como buzo y en medicina submarina. Según la nota publicada ayer en el periódico, su abogado calificó de «elucubración» la última teoría esgrimida por el FBI y reafirmó la absoluta inocencia de su cliente.

Dejá tu comentario

Te puede interesar