El papa Francisco falleció este lunes a los 88 años de un derrame cerebral, que derivó en un paro cardíaco, según confirmó esta tarde el Vaticano.
¿De qué murió el papa Francisco?
Bergoglio enfrentó complicaciones de salud desde los 21 años, cuando una severa infección respiratoria obligó a extirparle parte de un pulmón. Con el tiempo, sumó problemas cardíacos, cálculos biliares y un dolor crónico de ciático, que lo acompañaron incluso durante sus giras internacionales.
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El Papa atravesó varias dificultades de salud durate los últimos años.
“Certifico que Su Santidad Francisco (Jorge Mario Bergoglio) nacido en Buenos Aires (Argentina) el 17 de diciembre de 1936, residente en la Ciudad del Vaticano, Ciudadano del Vaticano, falleció a las 7.35 horas del día 21/04/2025 en su piso de la Domus Santa Marta (Ciudad del Vaticano) de: un derrame cerebral, coma y colapso cardiovascular irreversible”, dice el comunicado oficial.
El informe de salud también indica que Francisco había padecido “un episodio previo de insuficiencia respiratoria aguda en neumonía multimicrobiana bilateral; bronquiectasias múltiples: hipertensión arterial; diabetes tipo II; la constatación de la muerte se realizó mediante registro electrocardioanatómico”.
“Declaro que, según mi leal saber y entender, las causas de la muerte son las arriba indicadas”, cierra el texto difundido por el Director de la Dirección de Sanidad e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano, Andrea Arcangeli.
Un derrame cerebral o accidente cerebrovascular (ACV) es una emergencia médica que ocurre cuando el flujo sanguíneo a una parte del cerebro se interrumpe o reduce, lo que puede dañar el tejido cerebral.
Millones de personas despiden a un líder religioso que dejó una marca profunda. Fue el primer Pontífice latinoamericano de la historia y durante sus 12 años al frente de la Iglesia Católica generó un cambio en la política del Vaticano, promovió la justicia social y fue un referente mundial.
Francisco reapareció ayer para la misa de Pascuas luego de estar internado semanas atrás por una neumonía lateral, que lo llevó a un mayor deterioro de su salud.
Elegido en 2013 como el primer Papa latinoamericano, Jorge Mario Bergoglio protagonizó un pontificado marcado por los cambios institucionales, la apertura al diálogo interreligioso y su prédica por los más vulnerables. También por su capacidad de resiliencia ante una vida entera de desafíos médicos.
Una vida signada por la enfermedad, desde joven
Nacido en Buenos Aires en 1936, Bergoglio enfrentó complicaciones de salud desde los 21 años, cuando una severa infección respiratoria obligó a extirparle parte de un pulmón. Con el tiempo, sumó problemas cardíacos, cálculos biliares y un dolor crónico de ciático, que lo acompañaron incluso durante sus giras internacionales.
En 2019, el Papa se sometió en secreto a una cirugía de cataratas, y en 2021 atravesó una intervención intestinal donde le extirparon 33 centímetros de colon. A pesar de estos contratiempos, continuó con sus viajes y audiencias, incluyendo visitas a lugares remotos como Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Singapur.
El deterioro final y su última Pascua
En febrero de este año, una neumonía bilateral agravó su estado general, lo que derivó en varias internaciones y una creciente dificultad respiratoria. Aun así, Francisco mantuvo una agenda limitada, incluyendo encuentros con líderes mundiales y figuras del ámbito cultural y mediático, como el presidente de CNN, Mark Thompson.
En su última aparición pública, participó desde el balcón de la basílica de San Pedro en la misa de Pascuas, donde impartió la tradicional bendición “Urbi et Orbi”, pidiendo por la paz y la libertad religiosa.
Un legado de fe, humildad y perseverancia
El papa Francisco había dejado firmada en 2013 una carta de renuncia anticipada, por si su salud no le permitía continuar. Sin embargo, nunca recurrió a ella. Según el cardenal Kevin Farrell, “nos enseñó que la vejez y la enfermedad no son obstáculos para servir”.
Hasta el final, se mantuvo fiel a su misión: estar cerca del pueblo, abogar por los marginados y predicar con el ejemplo. Su pontificado quedará en la historia por la transformación interna de la Iglesia, su defensa del medioambiente y sus gestos de cercanía, como el lavado de pies en cárceles o la recepción de refugiados.
Este lunes, tras impartir su última bendición pascual, Jorge Bergoglio partió dejando una huella profunda en el corazón de la Iglesia Católica y del mundo.
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