Declaran por torturas jefes militares en Irak

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Washington (ANSA, AFP, Reuters, EFE) --Tres de los máximos jefes militares de Estados Unidos en Irak declararán hoy ante el Senado en el marco del escándalo por las torturas aplicadas a prisioneros iraquíes, un caso que está provocando una seria crisis en el gobierno de George W. Bush.

Horas antes de que se conozcan esos testimonios, el Departamento de Estado desmintió la tesis de la Casa Blanca, que asegura no haber estado al tanto de los excesos hasta que éstos fueron revelados por la prensa. Según dijo el subsecretario de Estado, Richard Armitage, su jefe, Colin Powell, transmitió en febrero al presidente, George W. Bush, y al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, las conclusiones de un informe de la Cruz Roja que denunciaba torturas en la prisión bagdadí de Abu Ghraib desde setiembre de 2003.

En tanto, los generales John Abizaid, jefe del Comando Central, y Ricardo Sánchez, coman-dante en Irak, fueron convocados a declarar ante la Comisión de las Fuerzas Armadas del Senado. También comparecerá Geoffrey Miller, quien desde hace semanas es jefe de operaciones en las prisiones iraquíes tras haber dirigido Guantánamo, en Cuba.

La citación fue anunciada después de que el diario «Los Angeles Times» mencionara nuevos detalles sobre las torturas, entre ellos que se obligó a detenidos de Abu Ghraib a caminar sobre vidrios rotos. El soldado
Jeremy Sivits será hoy el primero en declarar ante una corte marcial en Bagdad y podría ser condenado hasta un año de prisión por su papel en los abusos. Como contracara, en Fort Stewart, Georgia, se presentará ante una corte marcial Camilo Mejía, un sargento centroamericano que se negó a volver a Irak tras haber observado a detenidos maltratados ya en mayo de 2003 y considerar que la guerra era «injustificada» e «injusta».

«Estoy a gusto con mi conciencia», afirmó Mejía, de 28 años e hijo del cantautor nicaragüense sandinista Carlos Mejía Godoy, en declaraciones telefónicas realizadas desde Fort Stewart.

Por otra parte, desmintiendo la tesis oficial de que los abusos sólo se cometieron en Abu Ghraib, lo que facilita afirmar que se trató de un caso aislado, tres iraquíes que trabajaban para la agencia «Reuters» denunciaron haber sido objeto de vejámenes en enero en un campo militar cerca de Falluja.

Dos de ellos relataron, entre otros abusos, que fueron obligados a insertarse un dedo en sus anos y luego chuparlo, y a ponerse zapatos en la boca, algo particularmente humillante en la cultura árabe. Tony Blair

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