La Puerta del Sol de Madrid se convirtió en mayo de 2011 en el epicentro de una protesta ciudadana que comenzó con una manifestación y terminó dando origen al movimiento de los indignados, conocido como 15-M, que cuestionó el sistema político y económico español y extendió sus acampadas a distintas ciudades del país.
Del acampe en Puerta del Sol al movimiento de los indignados: cómo nació el histórico 15-M en España
La protesta comenzó en 2011 en medio de la crisis económica y el rechazo al sistema político. Una nueva movilización por la vivienda recuperó su símbolo.
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Puerta del Sol se convirtió en el principal símbolo del movimiento de los indignados.
Quince años después, las tiendas de campaña volvieron a ocupar la emblemática plaza madrileña, esta vez con la crisis de la vivienda como principal reclamo. Miles de personas mantienen una nueva protesta impulsada tras el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, un episodio que volvió a colocar en escena el recuerdo de aquellas movilizaciones.
Cómo comenzó el 15-M
El origen se remonta al 15 de mayo de 2011, cuando miles de personas participaron de manifestaciones convocadas por Democracia Real Ya en decenas de ciudades españolas. España todavía atravesaba las consecuencias de la crisis financiera de 2008, con desempleo, precariedad, recortes y un creciente descontento con la representación política.
En Madrid, alrededor de 20.000 personas marcharon desde Cibeles hasta la Puerta del Sol bajo consignas críticas hacia los bancos y la dirigencia política. Después de la movilización, una treintena decidió permanecer durante la noche en la plaza y organizar una acampada para reclamar cambios políticos, económicos y sociales.
La protesta creció rápidamente. Tras un desalojo policial durante la madrugada del 17 de mayo, miles de manifestantes regresaron a Sol y transformaron la plaza en el corazón del movimiento. Se organizaron asambleas, comisiones y espacios destinados a alimentación, comunicación y distintas tareas dentro del campamento.
De una plaza a toda España
Las imágenes de Sol tuvieron un efecto multiplicador en otras ciudades españolas. Barcelona y otros puntos del país replicaron las concentraciones mientras los manifestantes reclamaban mayor participación ciudadana, reformas electorales, medidas contra la corrupción y respuestas frente a las consecuencias sociales de la crisis.
El movimiento pasó a ser conocido como 15-M o movimiento de los indignados. La denominación quedó vinculada también al manifiesto ¡Indignaos!, publicado en 2010 por el escritor francés Stéphane Hessel, que defendía la movilización pacífica frente a las desigualdades sociales.
La experiencia dejó además consecuencias en los años siguientes. Las Mareas en defensa de servicios públicos, las organizaciones contra los desahucios y nuevas experiencias políticas encontraron impulso en el clima social abierto por aquellas movilizaciones.
Puerta del Sol volvió a llenarse de carpas
La imagen regresó en septiembre de 2026. Miles de personas volvieron a instalarse en Puerta del Sol para reclamar medidas frente a la crisis habitacional, en una movilización que se extendió también a otras ciudades españolas.
El nuevo campamento surgió después de una manifestación impulsada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos tras el desahucio de Maricarmen Abascal. Como ocurrió en 2011, una concentración derivó rápidamente en una acampada organizada mediante asambleas y comisiones, mientras las redes sociales amplificaron la convocatoria.
La nueva protesta reclama medidas contra los desahucios, los elevados alquileres y la especulación inmobiliaria. Quince años después del 15-M, Puerta del Sol volvió así a convertirse en escenario de una movilización social, aunque esta vez con el acceso a la vivienda como eje central.




