Del encierro a la vida: 33 mineros en 30 días

Mundo

Por Juan Pablo Marino.-

Fue como un reality show cuyo premio para los protagonistas fue nada más y nada menos que la supervivencia, tras una de las más emotivas tragedias en la historia de la minería. Ayer se cumplió un mes del histórico rescate de los 33 mineros que permanecieron atrapados 70 días a casi 700 metros bajo tierra en un yacimiento de Copiapó, en el norte de Chile.

La híper trillada frase "la realidad superó a la ficción" se confirmaba una vez más. Pero, a partir de ese momento, ¿qué sería de la vida de esos hombres víctimas de condiciones paupérrimas de trabajo y seguridad? Hoy se enfrentan a una realidad totalmente distinta de la que dejaron cuando el derrumbe de la mina se interpuso en sus vidas.

Sin dudas lo peor que les tocó vivir fue la incertidumbre de los primeros 17 días, cuando no se supo nada de su suerte, esa experiencia significó un antes y un después para ellos. "Nos preparamos para morir. Nos resultaba cruel que quedáramos vivos ahí abajo y después tuviéramos que morirnos debilitados, totalmente desnutridos", narró uno de ellos.

Por ese impacto psicológico, el gobierno de Piñera tomó ciertos recaudos y les ofreció terapia por un mínimo de 6 meses en los que "podrán tener momentos de tristeza y depresión", según relató el ministro de Salud chileno, Jaime Mañalich.

• La vida fuera de la mina

Luego de recibir el alta médica en el hospital de Copiapó y a pesar de que se les había recomendado que tuvieran un régimen especial de al menos 15 días, varios de los 33 mineros comenzaron a vivir - o a ser víctimas - de la furia mediática. De permanecer en un ambiente protegido en el refugio subterráneo, los trabajadores pasaron a experimentar el rigor de la fama.

Pero antes, la mayoría quiso recorrer el campamento La Esperanza, el sitio donde sus familiares aguardaron su salida. En el lugar se hicieron presentes gran cantidad de periodistas y productores de diferentes medios que buscaban lograr un testimonio. Pero a la vez, intentaban negociar una entrevista exclusiva, dinero de por medio. Según trascendidos, los mineros acordaron entre ellos solicitar unos u$s 40.000 por nota.

Días más tarde, fueron recibidos en el Palacio de la Moneda por el presidente Sebastián Piñera, quien les obsequió a cada uno una réplica de la "Fénix 2", cápsula que los trajo de regreso a la vida. El mandatario aprovechó para desafiarlos a un duelo futbolístico. "El que pierde se vuelve a la mina", chicaneó y todos rieron.

La gira mediática comenzó en su propio país, donde la Televisión Nacional contrató a un par de los trabajadores para relatar la odisea vivida. Mientras tanto, los operarios Víctor Segovia, Ariel Ticona, Pablo y Esteban Rojas viajaban a España para participar de un programa especial de la cadena Antena 3 y presenciar un encuentro del Real Madrid. Allí, fueron recibidos por el argentino Jorge Valdano, director general del club, quien les entregó camisetas "merengues" autografiadas por sus jugadores estrella.

Muchos de los mineros no caían del asombro por lo que estaban viviendo. Richard Villarroel, quien estaba próximo a ser padre, había declarado crudamente: "Pensé que no vería nacer a mi hijo". La paradoja es que una vez en la superficie tampoco lo vio nacer, ya que en el momento del parto de su mujer, estaba junto a sus compañeros en una fiesta organizada por el excéntrico empresario minero Leonardo Farkas. "Nació antes de lo esperado", se justificó Richard.

Si bien algunos parecen disfrutar el momento, varios de los operarios no tardaron en ocultar su disgusto por la sobreexposición inédita en sus vidas. Omar Reygadas, por ejemplo, ironizó al expresar que "se sentía mejor" dentro de la mina. "Toda esta situación me tiene muy nervioso y no puedo dormir bien", declaró el minero. A su vez, Mario Gómez, el mayor del grupo, dijo: "Estoy muy cansado por el asedio de la prensa, los compromisos con las autoridades, los viajes. Esperemos que esto pase pronto y se calme todo".

También se supo que por lo menos cinco de los mineros presentaron problemas con la ingesta de alcohol debido al síndrome de abstinencia. "A algunos se les ha pasado la mano con el alcohol. Se encuentran frágiles después de la experiencia que vivieron y no tienen capacidad de contención", aseveró un médico chileno.

Uno de los más carismáticos de los 33 es Mario Sepúlveda. Él era quien oficiaba de presentador en los primeros videos registrados dentro de la mina. Tras el regreso a la superficie, fue el primero en hablar con los periodistas. Además, "Súper Mario" se desnudó en una playa chilena frente a las cámaras de televisión de la cadena estadounidense ABC News a cambio de un jugoso contrato. Sepúlveda tiene previsto realizar una gira mundial para dar conferencias y contar su experiencia en el interior de la mina.

El minero número 12 en ser rescatado, Edison Peña, adquirió el apodo de "Forrest Gump" por haber corrido bajo tierra unos 10 km diarios. Por esa razón fue invitado a la maratón de Nueva York en donde corrió, junto a 45 mil competidores, y logró cumplir con su promesa de completar los 42 km. Al día siguiente, hasta se dio el lujo de dar cierre a la jornada financiera en Wall Street.

Una mención especial merece Yonny Barrios, el minero conocido por tener dos mujeres, y hasta una tercera al mismo tiempo. Se lo tildó de infiel, pero luego salió a aclarar que últimamente ya convivía con su supuesta amante y que con su esposa estaba distanciado, a pesar de vivir a muy pocas cuadras. "No aclares que oscurece, Yonny", le recomendó un amigo. De todas formas, su peculiar historia generó mucho interés en los millones de televidentes y también en el grupo médico "Men's Quality", una clínica de salud sexual masculina. Barrios deberá responder a una oferta que le hizo ese instituto para ser la cara de la firma en comerciales de TV.

Por otro lado, son innumerables los negocios que generó el suceso mundialmente. Desde películas de varios géneros - hasta una pornográfica, "La mina se comió a los 33" - pasando por documentales, realitys, libros, merchandising y hasta videojuegos son algunos de los productos basados sobre la odisea. Sin embargo, y ante eventuales derechos de autor por estos proyectos, a la mayor parte de los operarios todavía no les alcanza para jubilarse, sobre todo a los más jóvenes. Por eso varios de ellos ya anunciaron la posibilidad de volver a trabajar en yacimientos. "Yo soy minero y voy a morir minero", confesó Víctor Segovia.

Las historias se repiten y a la vez sorprenden, cada una a su manera. Y seguirán. Algunos las disfrutarán, otros directamente las sufrirán. Lo cierto y real es que es desde aquel 5 de agosto, cuando se produjo el derrumbe de la mina, nada será como antes para los 33.

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