Demócratas del Congreso dan el voto final al juicio político contra Trump

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No hay posibilidades ciertas de destitución, pero sí de influir en la campaña para las elecciones.

Washington - La líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunció que el cuerpo votará hoy el envío al Senado de las acusaciones contra el presidente Donald Trump, paso necesario para la realización del juicio político.

Una decisión favorable a la transmisión de los cargos hacia la Cámara alta, resultado esperable dada la mayoría demócrata de la baja, significará el comienzo inmediato del- juicio de destitución contra el presidente estadounidense, quien se convertirá en el tercero en la historia del país en enfrentar un proceso semejante.

“El pueblo estadounidense se merece la verdad y la Constitución exige un juicio”, dijo ayer la líder demócrata en un comunicado. “La Cámara de Representantes procederá a votar, el miércoles 15 de enero, si transmite los artículos del juicio político”, así como la composición del equipo que llevará a cabo el proceso en el Senado.

La congresista por California, comenzó la jornada de ayer con una reunión matutina, a puertas cerradas, con los miembros de su bancada a fin de fijar las modalidades y el calendario de este histórico procedimiento.

La resolución también debería definir qué miembros de la cámara desempeñarán el papel de fiscales durante el juicio al presidente republicano, acusado de haber abusado de su cargo para presionar a Ucrania de modo de desprestigiar a un potencial rival en la elección presidencial de noviembre, el demócrata Joe Biden, y luego haber obstruido la investigación del Congreso.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, quien no oculta su intención de hacer que el inquilino de la Casa Blanca sea absuelto, dijo estar listo para actuar rápidamente una vez la Cámara de Representantes le pase el testigo.

“La Cámara ha hecho suficiente daño. El Senado está listo para asumir sus responsabilidades”, dijo.

Trump fue acusado de “abuso de poder” y de “obstrucción del buen funcionamiento del Congreso” el 18 de diciembre por una votación en la Cámara de Representantes, donde los demócratas son mayoría. Pero Pelosi retrasó desde entonces el siguiente paso en un intento de obtener garantías sobre la imparcialidad del juicio. Los demócratas en particular le pidieron a McConnell que convocara a varios asesores de Trump a quienes se les había negado el derecho de testificar ante ellos.

Según las reglas del Senado, el juicio comenzará cuando el equipo de fiscales de la Cámara cruce los pasillos del Capitolio para unirse al Senado y leer los cargos contra Trump.

Posteriormente, el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, responsable constitucional de supervisar los debates, jurará ser “imparcial” ante los cien senadores que serán los jueces del proceso.

Los demócratas, que solo tienen 47 escaños sobre 100 en el Senado, son conscientes de que casi no tienen posibilidades de destituir al presidente ya que es necesaria una mayoría de dos tercios para ello. Sin embargo, esperan entregar información embarazosa sobre Trump que pueda influir en la campaña.

Sin testigos ni documentos adicionales, “el proceso del Senado se convertirá en una farsa, una reunión televisada para un juicio simulado”, reconoció, con todo, el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer.

Los demócratas votaron por un juicio político convencidos de que Trump utilizó recursos del Estado para presionar a Ucrania para que anunciara una investigación sobre Joe Biden, uno de sus potenciales oponentes en las elecciones presidenciales de noviembre.

Los republicanos, que han cerrado filas en torno a Trump, denuncian en tanto una “cacería de brujas” orquestada por los demócratas.

“Muchos creen que el Senado, al darle pie a un juicio basado en ninguna evidencia y ningún crimen en lugar de optar por una desestimación absoluta, da credibilidad a la cacería de brujas partidaria de los demócratas que de otro modo no tendría”, lanzó en Twitter el presidente Trump.

El mandatario alimentó así una hipótesis de que los senadores republicanos podrían votar directamente una moción de no a lugar en vez de realizar el juicio.

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