Demócratas festejan: Bush vetó plan de salud infantil

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Washington (EFE, AFP, Reuters) - El presidente de EE.UU., George W. Bush, vetó ayer un proyecto de ley dirigido a ampliar la cobertura de salud a 3,4 millones de niños desfavorecidos, que consideró demasiado caro, pese a las advertencias del costo político que podría pagar su Partido Republicano en la elección de noviembre de 2008.
El veto, el cuarto de su presidencia, se produjo sin mucho ruido ni publicidad, tal y como ya había adelantado el martes la Casa Blanca, que desea evitar en lo posible que el Partido Demócrata, impulsor de la iniciativa, saque ventaja política de este desacuerdo.

No obstante, el proyecto de ley también tiene un amplio respaldo entre los senadores y congresistas republicanos, lo que dejó al jefe de la Casa Blanca en una situación de aislamiento, a poco más de un año para los comicios presidenciales. Según una encuesta reciente realizada para la cadena «ABC» y el diario «The Washington Post», 72% de los norteamericanos aprueba la medida.

En líneas generales, la ampliación del Programa para la cobertura de salud de los niños (SCHIP), busca favorecer a los chicos de familias desfavorecidas que no pueden acceder a la contratación de un seguro médico privado, pero que no son tan pobres como para formar parte del programa público Medicaid.

Esta medida supondría ampliar el costo del programa sanitario infantil que existe ya actualmente de 5.000 a 7.000 millones de dólares anuales, por un período de cinco años. Este esfuerzo sería financiado por un incremento de 0,61 a 1 dólar en la tasa federal aplicada a los cigarrillos.

Según los impulsores de la ley, con este plan se incrementará el numero de niños beneficiados de 6,6 a 10 millones, en tanto que se reducirá de manera importante la cifra de menores sin cobertura médica en EE.UU, que es actualmente de 9 millones.

  • Declaración

    Bush emitió ayer una declaración para explicar los argumentos de su decisión. «Lo he vetado porque este proyecto de ley dirigirá el sistema de salud de este país en la dirección errónea», dijo el mandatario, quien se refirió a los perjuicios que ocasionaría esta medida a las aseguradoras privadas.

    «Bajo esta ley, la cobertura que prestan las compañías de salud privadas a muchos niños se verá desplazada por la cobertura pública. Si esta ley es implementada,uno de cada tres niños cambiará su cobertura privada por la pública», advirtió.

  • Impuestos

    El presidente lamentó, además, que los promotores de la ley no hayan aclarado totalmente cómo financiarán el sobrecosto de la atención sanitaria, al señalar que provocará un encarecimiento de los impuestos para los trabajadores.

    La cuestión es ahora saber si los demócratas podrán reunir suficientes republicanos para contrarrestar el veto a la SCHIP. Aunque nunca estuvieron tan cerca de lograrlo, parece difícil que alcancen en la Cámara de Representantes los dos tercios de los votos necesarios. La Casa Blanca tuvo que defenderse de la oposición, que la criticó por negar a ampliar la cobertura sanitaria infantil, cuando está destinando cientos de miles de millones de dólares a la impopular guerra en Irak.

    «Eso es como mezclar naranjas y manzanas», dijo al respecto la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, quien aseguró que «la primera y principal responsabilidad del presidente es lograr que los estadounidenses estén seguros, y eso incluye a los niños».


    En declaraciones a la prensa, Perino se quejó de que los demócratas tramitaron un proyecto de ley a sabiendas de que nacía muerto, y mostró su esperanza en que la Casa Blanca y los legisladores se sienten a negociar.

    Este veto es el cuarto que impone Bush desde que accedió a la presidencia hace siete años, si bien pasó los primeros cinco años y medio de su administración -con mayoría republicana en el Congresosin ejercer este poder ni una sola vez. Dos de los tres vetos anteriores de Bush estaban relacionados con la dotación de fondos para la investigación con células madre, en tanto que el tercero estaba vinculado a los presupuestos de la guerra de Irak.

    El anterior caso de un mandatario que pasó un mandato entero sin vetar ni una sola ley es el de John Quincy Adams, que presidió el país entre 1825 y 1829.
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