Washington (AFP, ANSA, ASN) - El informe del jefe de inspectores estadounidenses en Irak, que afectó a la administración Bush al dictaminar que el régimen de Saddam Hussein no poseía ni planeaba tener armas de destrucción masiva, desató ayer un escándalo al conocerse que el ex dictador iraquí sobornó durante años a políticos y empresarios del más alto nivel de Francia y Rusia.
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Según indica el informe difundido por la CIA elaborado por Charles Duelfer, jefe de los inspectores de EE.UU. en Irak, Saddam Hussein pagó millones de dólares en el marco del programa Petróleo por Alimentos, bajo la forma de cupones de exportaciones petroleras que podían ser fácilmente convertidos en efectivo. Los principales destinatarios de esos beneficios serían personajes vinculados al poder en Francia y Rusia, dos de los más firmes opositores a la invasión del país árabe en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU. También están alcanzados en la denuncia empresarios de EE.UU., cuyos nombres no fueron divulgados. Con esos cupones, el ex dictador intentaba comprar el levantamiento de las sanciones de la ONU. Los destinatarios de los sobornos en Francia, según el informe de la CIA, fueron ministros, políticos, periodistas y empresarios. La noticia generó un revuelo mayúsculo en París y motivó una protesta formal de la cancillería de Jacques Chirac, porque las denuncias «no fueron verificadas ni con los interesados ni con las autoridades».
Uno de los mencionados es el ex ministro francés del Interior Charles Pasqua, quien recibió cupones de exportación por casi 11 millones de barriles de crudo. Otro presunto coimeado es el empresario Patrick Maugein, a quien se presumía con acceso directo al mandatario francés, con 13 millones de barriles.
El fundador del Club de Exportación Franco-Iraquí, Michel Grimard, recibió 5,5 millones de barriles a través de compañías suizas, y la Sociedad de Amigos Irak-Francia recibió cupones por 10 millones de barriles. Las compañías petroleras francesas Total y SOCAP fueron recompensadas con más de 105 y 93 millones de barriles, respectivamente. Las transacciones fueron realizadas bajo el programa de la ONU de 60.000 millones de dólares Petróleo por Alimentos, que fue lanzado en 1996 para aliviar el impacto de las sanciones -impuestas en 1990, tras la invasión a Kuwait- en el pueblo iraquí.
El programa permitía ventas limitadas y vigiladas de petróleo iraquí para posibilitar la compra de alimentos y remedios. En el marco de este supuesto operativo gigantesco de corrupción, Hussein logró que ingresaran en Irak 11.000 millones de dólares eludiendo el bloqueo con contratos directos.
Una estrategia similar fue aplicada por el ex régimen iraquí hacia Rusia. Lucrativos contratos petroleros fueron otorgados al líder nacionalista Vladimir Zhirinovsky, al comunista Guennadi Zhiuganov, a allegados a Vladimir Putin, como Alexander Voloshin, entre otros miembros del entorno del presidente ruso.
Bagdad también dio dinero a la influyente industria del gas y el petróleo, incluyendo a Gazprom, Lukoil, Yukos y otras firmas.
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