Desafía Europa a EE.UU. y levanta sanciones a Cuba

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Bruselas (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - La Unión Europea (UE) acordó ayer levantar sus sanciones contra Cuba, pero insistirá en que el gobierno de Raúl Castro mejore la situación de los derechos humanos en la isla, informó la comisaria de Relaciones Exteriores del bloque, Benita Ferrero-Waldner. La decisión fue duramente criticada por Estados Unidos: «Da la sensación de que se da una legitimidad adicional o se da a entender al régimen dictatorial que su continua opresión al pueblo cubano es ahora más aceptable de lo que era antes», aseguró el portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey.

«Las sanciones a Cuba serán levantadas», dijo Ferrero-Waldner a periodistas después que los ministros de Relaciones Exteriores de los 27 países miembro alcanzaron un acuerdo en Bruselas. «Por supuesto hay un lenguaje claro en lo que se refiere a derechos humanos, la detención de prisioneros y también deberá haber una revisión», agregó.

Las sanciones -establecidas en 2003 en respuesta al arresto de 75 disidentes y suspendidas desde 2005- prohibieron las visitas a Cuba de funcionarios de alto nivel del bloque. Pero, a diferencia del embargo comercial instalado en 1962 por EE.UU., no impiden comercializar ni invertir en la isla de gobierno comunista. No obstante, observadores estimaron que esta apertura impulsará nuevos negocios con La Habana, permitiendo al bloque sacar ventaja de una eventual apertura en la isla.

La Unión Europea decidió facilitar un proceso de diálogo político «recíproco, incondicional, no discriminatorio y orientado a conseguir resultados», en el marco de los «cambios emprendidos por el presidente Raúl Castro». Asimismo, subraya que el bloque vuelve a ofrecer un diálogo «global y abierto» sobre «todas las cuestiones de interés mutuo» y cuya efectividad será evaluada dentro de un año.

«Este proceso de diálogo debería comprender todos los ámbitos potenciales de cooperación, incluidos los sectores político, de los derechos humanos, económico, científico y cultural», indicaron en las conclusiones.

Según esta iniciativa, impulsada sobre todo por España, el Consejo reconoce «los cambios emprendidos hasta la fecha por el gobierno cubano», «apoya la liberalización en Cuba» y «alienta a Raúl Castro a introducirlos, por coherencia con las intenciones que ha manifestado».

A propuesta checa, uno de los gobiernos más reacios a levantar las sanciones, se introduce también en el texto un «compromiso renovado» con la llamada «posición común» de 1996 y que significa que el diálogo con las autoridades cubanas debe ir siempre acompañado de conversaciones con la oposición.

La UE se compromete, además, a «destacar ante el gobierno cubano su punto de vista sobre la democracia, los derechos humanos universales y las libertades fundamentales» y a pedirle que respete la libertad de expresión e información.

Asimismo, el bloque hará «un llamamiento al gobierno cubano para que mejore de forma efectiva la situación de los derechos humanos mediante, entre otras cosas, la liberación incondicional de todos los presos políticos, incluidos los que fueron detenidos y encarcelados en 2003». En este contexto, la UE «hace un llamamiento al gobierno cubano para que facilite el acceso a las prisiones a las organizaciones humanitarias internacionales» y pide ratificar los pactos sobre derechos humanos recientemente firmados por La Habana.

Además, «la UE reitera el derecho de los ciudadanos cubanos a decidir con total independencia acerca de su futuro» y garantiza que «seguirá ofreciendo a todos los sectores de la sociedad apoyo práctico para un cambio pacífico en Cuba».

La decisión enfrentaría a la UE con EE.UU., que exige un cambio democrático en la isla. «Ciertamente no vemos ningún tipo de cambio fundamental en la dictadura de Castro que nos dé razones para creer que éste sea el momento de levantar las sanciones», había dicho Casey más temprano. «No apoyaremos la flexibilización de esas restricciones por parte de la UE o nadie más», añadió. Agrupaciones de disidentes y de exiliados en Miami habían solicitado, asimismo, que no cambiaran la posición hacia la isla.

El ministro español de Relaciones Exteriores, Miguel Angel Moratinos, expresó la satisfacción del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por el fin de las sanciones y subrayó que se impuso «el sentido común y de futuro» con Cuba. Moratinos se pronunció así en una conferencia de prensa al término de la cena de los ministros de Exteriores de la UE. El jefe de la diplomacia española aseguró que la decisión da la «autonomía y legitimidad» a la política de la UE frente a la postura de firmeza de Estados Unidos.

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