11 de noviembre 2005 - 00:00

Descubren plan para llevar la violencia étnica a París

El dueño de una estación de servicio de la ciudad de Caen informa que ha quedado prohibido el expendio de combustible en bidones. Las autoridades buscan con eso quitar a los revoltosos el elemento que les permite incendiar cientos de autos cada noche.
El dueño de una estación de servicio de la ciudad de Caen informa que ha quedado prohibido el expendio de combustible en bidones. Las autoridades buscan con eso quitar a los revoltosos el elemento que les permite incendiar cientos de autos cada noche.
París (AFP, EFE, ANSA, Reuters, LF) - El toque de queda y la consiguiente limitación de los disturbios urbanos permitían ayer a Francia recuperar una relativa calma, aunque inquietaba a las autoridades el descubrimiento de preparativos para desórdenes étnicos que podrían apoderarse de París en los próximos días.

Después de la instauración del estado de emergencia y la puesta en práctica de los primeros toques de queda -en aplicación de una ley de 1955 durante la guerra en Argelia-, la violencia protagonizada mayoritariamente por jóvenes musulmanes tuvo un «reflujo importante» la madrugada de ayer.

Pero en París, donde no hubo grandes disturbios, los responsables policiales manifestaron ayer su preocupación por el rastreo de llamamientos a través de Internet y mensajes de texto a «provocar reuniones» y « acciones violentas» en la capital, donde se concentran todos los símbolos del poder en Francia y que es un importante destino turístico. Los temores se concentran sobre todo en lo que pueda pasar mañana.

En este contexto se prohibió a las estaciones de servicio de París que vendan combustible en recipientes que no sean el depósito mismo de los vehículos, al igual que en Toulouse. Hasta ahora no se ha establecido ningún toque de queda en el área metropolitana de París.

• Temores belgas

Temores similares se dan en Bélgica, donde los incendios de vehículos, contenedores de basura y otros objetos se multiplicaron ayer. Por cuarta noche consecutiva, los bomberos realizaron intervenciones vinculadas con incendios y cócteles molotov en Bruselas, Amberes (Norte) y Malinas (Norte), de acuerdo con el Centro de Crisis del gobierno belga.

En tanto, la Fiscalía de Bruselas investiga un mensaje en Internet que incita a disturbios en la capital belga para mañana.

Pese a la mejora de la situación en Francia, Chirac reconoció en declaraciones a la prensa que el restablecimiento del orden es un objetivo que «aún no ha sido alcanzado».


Muy criticado por su aparente falta de acción en una crisis sin precedentes desde hace varias décadas en Francia, el presidente francés hizo referencia a «los padres del gran número de menores que, a menudo empujados por sus mayores, han participado en la violencia urbana» y los llamó a la « responsabilidad».

«Sean cuales sean nuestros orígenes, todos somos hijos de la República, con los mismos derechos y con las mismas obligaciones»,
señaló Chirac.

«Tendremos que extraer las consecuencias de esta crisis, cuando llegue el momento y se haya restaurado el orden, con mucho coraje y lucidez», agregó el mandatario en rueda de prensa conjunta con el presidente del gobierno español,
José Luis Rodríguez Zapatero. «Tenemos que responder de forma rotunda y rápida a los problemas incuestionables a los que se enfrentan muchos habitantes de los barrios desfavorecidos de nuestras ciudades», dijo.

En este clima, una unión de asociaciones de barrios periféricos parisinos convocó para hoy a una «sentada por la paz», a la que seguirá una manifestación por varios barrios del centro de la ciudad.

• Policías sancionados

Durante la madrugada de ayer sólo unas treinta comunas, de más de las 300 afectadas por los motines, sufrieron disturbios, entre ellas algunas de importancia como Niza (Sudeste), Rouen y Le Havre (Oeste) y Orléans (Centro). Además, el número de vehículos incendiados -una suerte de barómetro del nivel de los incidentes- disminuyó a 482, en lugar de los 1.400 de la noche del domingo al lunes, en el punto culminante de la violencia generada por la muerte accidental de dos menores, el 27 de octubre, en la región parisina.

Por otra parte, ocho policías del departamento parisino de Seine-Saint-Denis fueron suspendidos en el marco de una medida disciplinaria. Dos de los agentes de seguridad golpearon «de forma ilegítima» el lunes por la noche a un joven detenido, ante la mirada pasiva de los otros seis suspendidos.

Desde el punto de vista político, persistía ayer la polémica suscitada por las declaraciones del miércoles del ministro del Interior,
Nicolas Sarkozy, que pidió la expulsión de Francia de los extranjeros condenados por haber participado en los disturbios, incluidos los que tienen un documento francés de residencia.

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