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Una niña de Charlotte se puso a llorar y conmovió a Estados Unidos después de hablar sobre la vergüenza que significa el asesinato de "nuestros padres y nuestros abuelos". Zianna Oliphant, quien tuvo que subir a un banco porque no llegaba al micrófono y el público no podía verla, tuvo que contener las lágrimas para poder hablar hoy en el primer consejo comunal de Charlotte tras el inicio de las protestas después de la muerte causada por la policía del afro-estadounidense Keith Lamont Scottpor.
"Es una vergüenza que nuestros padres y nuestros hermanos sean asesinados y nosotros no podamos verlos más. Es una vergüenza que tengamos que ir a los cementerios y sepultarlos, es una vergüenza no tenerlos más con nosotros". Frente a una platea con lágrimas en los ojos ante decenas de residentes, sobre todo afro-americanos- que fueron a expresar su rabia y dolor a los dirigentes de la ciudad, Zianna declaró: "Nací y viví siempre en Charlotte y nunca me sentí así". "No puedo soportar cómo somos tratados, no tenemos que llegar a las protestas porque nos tratan mal. Necesitamos tener nuestros derechos", añadió la niña.
Muchos han pedido la dimisión del alcaldesa de Charlotte, Jennifer Watson Roberts, y de la cúpula policial. El martes pasado, manifestantes se enfrentaron a policía después de que un agente matara Keith Lamont Scott, de 43 años, quien según las autoridades "iba armado", mientras su familia aseguró que estaba leyendo mientras esperaba a que llegara su hijo de la escuela.
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