Dilma tomó juramento a nuevo gabinete y prometió más diálogo

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La presidente brasileña, Dilma Rousseff, presentó este lunes a su nuevo gabinete, en el que tienen más peso los partidos aliados, con lo cual espera frenar la ofensiva por el juicio político (impeachment).

Rousseff prometió tener más "diálogo con los partidos y el Congreso" y aseguró que con este nuevo equipo de colaboradores se "garantiza más equilibrio a la coalición que debe gobernar conmigo".

Ese tramo del discurso pareció ser un mensaje hacia el Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que integra la alianza oficialista, pese a lo cual un sector respalda que el Congreso abra un proceso de juicio político contra Dilma.

En el nuevo gabinete presentado es precisamente el PMDB el partido que creció en número de ministros, tenía seis y ahora cuenta con siete, algunos de ellos procedentes de Diputados.

Es el caso del diputado licenciado y psiquiatra Marcelo Castro, el flamante titular de la cartera de Salud, la que cuenta con el mayor presupuesto dentro del gabinete.

Rousseff habló en el amplio segundo piso del Palacio del Planalto donde, por primera vez en varios meses, se percibía un cierto optimismo en los comentarios informales de asesores.

Esta administración tiene el 69% de rechazo, el índice más alto de todos los gobiernos civiles desde 1985.

El acto no fue apenas un evento protocolar sino un acontecimiento político con el cual Rousseff espera recuperar dinamismo político ante la amenaza del impeachment.

Una frase de la presidenta tuvo la aparente intención de indicar que continuará en el Planalto hasta el 31 de diciembre de 2018, cuando finaliza legalmente su período de gobierno.

Afirmó, dirigiéndose a sus nuevos ministros, que les desea un "buen trabajo y mucha dedicación pues tenemos un Brasil para gobernar hasta 2018".

Con este nuevo gabinete que "amplió la base de sustentación" el gobierno considera que "queda superada la agenda del impeachment", dijo a ANSA el ministro de Defensa, Aldo Rebelo.

"Creo que ese movimiento pro impeachment, si es que alguna vez existió, perdió fuerza. Sinceramente creo que hoy la cámara de diputados no tiene ese tema como el más importante", agregó Rebelo, uno de los pocos ministros que continúan en el gabinete desde el gobierno de Lula.

Dilma Rousseff también destacó su compromiso con el recorte de gastos: "hagan más con menos" dinero, recomendó a su nuevo gabinete de 31 ministros, con 8 menos que el anterior.

"Reequilibrar" fue la palabra más repetida durante el discurso pronunciado ante nutrido público en una tarde calurosa con el cielo nublado amenazando lluvia.

Dirigiéndose a "todos los brasileños y todas las brasileñas", la jefa de Estado aseguró que "todo lo que estamos haciendo está movido por el único propósito de hacer lo más rápido posible la travesía hacia una nueva etapa de desarrollo".

Y prometió que luego de este período de restricciones presupuestarias se llegará a una etapa de crecimiento que genere "empleo y oportunidades para todos".

Admitió la mandataria que el momento económico no es fácil como quedó confirmado hoy por el Banco Central que pronosticó una recesión del 2,85% para este año y el 1% para 2016.

Poco antes del inicio de la ceremonia en la sede del gobierno en Brasilia, en el ambiente financiero de San Pablo la bolsa y la subasta cambiaría operaban con números positivos igual que el pasado viernes, cuando Dilma anunció los cambios.

"Vamos a trabajar para tener un estado más eficaz" que dote a la economía de competitividad y asegure un clima de negocios positivo con el cual se mantenga "la confianza de los inversores en nuestra economía", dijo Rousseff.

La Bolsa de Valores mostraba un alza del 1,07%, con 47.583 puntos, y el dólar bajaba el 0,75%, cotizando a 3,91 reales, mientras el euro seguía similar trayectoria con una declinación del 0,65% vendiéndose a 4,38 reales.

En el mercado hay un contenido optimismo ante el nuevo equipo gubernamental dado que, en principio, dotará al gobierno de mayor respaldo en el Parlamento para continuar con las medidas propuestas por el ministro de Hacienda, Joaquim Levy.

Su objetivo es garantizar un aumento del superávit fiscal a fuerza de reducir los gastos e incrementar el impuesto al cheque, cuya sigla portuguesa es CPMF (Contribución Provisoria sobre Movimientos Financieros).

Levy reiteró hoy su confianza en que el Congreso vote a la CPMF, que es un impuesto provisorio creado por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso y continuado por su sucesor Luiz Inácio Lula da Silva hasta 2007, cuando quedó sin efecto.

"La CPMF tuvo un papel muy importante en la época del ex presidentes Fernando Henrique Cardoso cuando el presidente tuvo que traer a Brasil a una ruta de equilibrio (fiscal)".

Una vez reencauzada la economía Brasil retomará el crecimiento luego de esta fase de correcciones que es igual a "un puente" que una vez atravesado se alcanzará "la seguridad que es lo que nosotros queremos, que es un país con inversiones".

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