10 de marzo 2012 - 23:19

Doble juego de al Asad: prometió esfuerzos "sinceros", mientras sus tropas renovaron bombardeos

El enviado de la ONU, Kofi Annan, se reunió con el presidente sirio, Bashar al Asad en Damasco.
El enviado de la ONU, Kofi Annan, se reunió con el presidente sirio, Bashar al Asad en Damasco.
El presidente sirio Bashar al Asad armó su doble juego: por un lado ante el emisario internacional Kofi Annan, exsecretario general de la ONU, prometió ser favorable a esfuerzos "sinceros" para resolver la crisis, mientras sus fuerzas bombardeaban con violencia posiciones rebeldes en el noroeste del país.

En tanto, en El Cairo, los ministros de Relaciones Exteriores de Rusia y de la Liga Árabe, formularon un llamado a poner fin a la violencia de cualquier origen en Siria, aunque aparentemente mantienen posiciones divergentes sobre como iniciar un camino eficaz hacia la solución de la situación siria.

"Siria está lista para apoyar cualquier esfuerzo sincero destinado a encontrar una solución" a la situación, le dijo Asad a Annan, quien llegó a Damasco como emisario de la ONU y la Liga Árabe para negociar un alto el fuego, según reportó la agencia oficial siria de noticias Sana.

No obstante, Asad le adelantó a Annan su convicción de que cualquier tentativa de diálogo fracasará en caso de que se confirme la presencia de "grupos terroristas" en Siria. "Ningún diálogo o proceso político podrá ser exitoso si existen grupos terroristas que actúan para sembrar el caos y la desestabilización, al atacar a civiles y militares", expresó.

Desde el inicio de la rebelión popular, a mediados de marzo del año pasado, las autoridades atribuyen la violencia a grupos terroristas, que supuestamente serían manipulados desde el extranjero. Según la agencia Sana, Annan le expresó a Asad su "rechazo a una injerencia extranjera en los asuntos de Siria", aunque expresó su "esperanza de trabajar con el gobierno para abrir un diálogo en el marco de un proceso político que restablezca la estabilidad a Siria".

La misión de Annan, que deberá finalizar el domingo luego de encuentros con funcionarios gubernamentales y representantes de la sociedad civil, tiene como prioridades conseguir un "alto el fuego inmediato", "una solución política global" y garantizar "el acceso a la ayuda humanitaria", dijo el actual secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

En tanto, la entidad opositora Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) informó que 36 personas fueron muertas el sábado en actos de violencia en todo el país, incluyendo 27 en la región de Idleb, donde murieron 16 rebeldes, siete soldados y cuatro civiles. El ejército sirio bombardeó violentamente Idleb, según el OSDH.

Simultáneamente, rusos y árabes pidieron el fin de la violencia "de cualquier origen", conforme anunciaron en conferencia de prensa los cancilleres de Catar y Rusia, respectivamente el jeque Hamad ben Jassem al Thani y Serguei Lavrov.

Además, los cancilleres rechazaron cualquier intervención extranjera, pero sugirieron la puesta en marcha de "un mecanismo de supervisión imparcial" y pidieron que se autorice la llegada de ayuda humanitaria, dijo el ministro catarí, quien leyó un comunicado conjunto. Expresaron también su apoyo a la misión de Annan.

Según los datos de la ONU, más de 7.500 personas han muerto desde el inicio de las protestas hace un año, mientras que el régimen de Damasco asegura que más de 2.000 soldados y efectivos de seguridad han muerto por la acción de "grupos armados"

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