La muerte de una veintena de supuestos narcotraficantes en enfrentamientos entre sí y con la policía encendió nuevamente los reclamos por la inseguridad en Rio de Janeiro, una de las ciudades más violentas del mundo. Unas
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1.300 rosas rojas fueron colocadas ayer (foto) en las arenas de Copacabana para representar con un «jardín de la muerte» la cantidad de fallecidos violentamente desde enero. «Es inimaginable la dimensión de esta tragedia», dijo uno de los directores de Rio de la Paz, la organización no gubernamental que convocó al acto.