El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, jefe de Estado de China, Xi Jinping, mantuvieron una conversación telefónica este miércoles, donde abordaron una amplia gama de temas de coyuntura, tales como la situación del comercio internacional, las tensiones con Taiwán y la guerra entre Ucrania y Rusia. “La relación con China, y mi relación personal con el presidente Xi, es extremadamente buena", escribió el republicano en su cuenta de Truth Social tras el contacto.
Donald Trump conversó por teléfono con Xi Jinping y aseguró que la relación con China "es extremadamente buena"
El presidente de los Estados Unidos dio detalles del contacto que mantuvieron ambos mandatarios este miércoles. Según el republicano, el comercio internacional, Taiwán, la guerra entre Rusia y Ucrania fueron los principales puntos de debate.
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Archivo. Ambas naciones se balancean entre la diplomacia y la guerra comercial.
Por su parte - según describieron medios chinos - , Xi Jinping le expresó a Trump que las diferencias en sus relaciones bilaterales pueden resolverse con “respeto mutuo”. En este sentido, ambos mandatarios trabajan para concretar una reunión en China en el mes de abril.
El contacto entre Donald Trump y Xi Jinping
"Fue una llamada larga y exhaustiva, en la que se trataron muchos temas importantes, como comercio, asuntos militares, el viaje que haré a China en abril (¡que espero con ansias!), Taiwán, la guerra entre Rusia y Ucrania, la situación actual con Irán, la compra de petróleo y gas por parte de China a Estados Unidos, la consideración por parte de China de comprar productos agrícolas adicionales", detalló Trump sobre el temario.
En ese sentido - y para graficar la voluntad de ambas partes - Trump también sostuvo que la conversación mencionó el "aumento de la producción de soja a 20 millones de toneladas para la temporada actual (¡se han comprometido a 25 millones de toneladas para la próxima!), la entrega de motores de avión y muchos otros temas, ¡todos muy positivos".
"Creo que se lograrán muchos resultados positivos durante los próximos tres años de mi presidencia relacionados con el presidente Xi y la República Popular China", sentenció el estadounidense.
Del lado chino, Xi Jinping relacionó la llamada con una búsqueda pacífica de resolver los conflictos entre ambas naciones. "Abordando las diferencias una a una y fomentando continuamente la confianza mutua, podemos forjar un camino adecuado para que ambos países se lleven bien”, sostuvo según consignó la cadena estatal CCTV.
Sin embargo, sobre la situación con Taiwán, el jefe de Estado de China le advirtió a su par que "debe actuar con cautela", en referencia a la venta de armas estadounidenses a dicha nación.
“Hagamos de 2026 un año en el que China y Estados Unidos, como dos grandes Estados, avancen hacia el respeto mutuo, la coexistencia pacífica y la cooperación beneficiosa para todos”, sentenció.
Donald Trump, entre la diplomacia y el ataque contra China
A la par de la conversación, Estados Unidos puso en marcha este miércoles una ofensiva diplomática de alto nivel con el objetivo de articular una coalición internacional que garantice el acceso seguro a minerales críticos y tierras raras, insumos considerados estratégicos para la defensa, la industria tecnológica y la transición energética. La iniciativa fue liderada por el secretario de Estado, Marco Rubio, y contó con la participación de la Argentina. El foco está puesto en recortar la dependencia de Occidente respecto de China, actor dominante en la producción y el procesamiento de estos recursos.
El planteo tuvo lugar durante la primera Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos, realizada en Washington y con delegaciones de más de 50 países. Allí, Rubio alertó que la actual dependencia de proveedores externos representa una “vulnerabilidad sistémica” para la seguridad nacional de Estados Unidos y sus aliados, al tiempo que instó a los países socios a involucrarse con mayor decisión en toda la cadena de valor, desde la extracción hasta el procesamiento industrial.
En la apertura del encuentro, el funcionario vinculó de forma directa el control de estos recursos con la capacidad de los Estados para resguardar su soberanía y proyectar influencia en el siglo XXI. Minerales como el litio, el cobalto, el níquel y las tierras raras resultan hoy indispensables para la fabricación de aviones de combate, misiles, radares, semiconductores, baterías, turbinas y sistemas de defensa de alta precisión.
La cumbre se dio en un escenario de relativa distensión comercial entre Washington y Beijing, luego de meses marcados por restricciones chinas a las exportaciones de tierras raras que repercutieron en los mercados globales. No obstante, desde la administración estadounidense subrayaron que esta pausa no supone un giro estructural en la estrategia de largo plazo.
China mantiene una posición dominante no solo en la extracción, sino sobre todo en el procesamiento de minerales críticos, una instancia clave de la cadena de valor que Estados Unidos fue relegando durante décadas. Para la visión oficial, ese proceso de desindustrialización minera dejó a la mayor economía del mundo más expuesta a condicionamientos geopolíticos externos.






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