16 de enero 2026 - 22:29

Donald Trump volvió a presionar por Groenlandia y amenazó con aranceles comerciales a quienes lo respalden

El mandatario estadounidense volvió a elevar la presión diplomática al plantear el uso de herramientas comerciales como mecanismo de negociación.

La advertencia se suma a una serie de gestos políticos y militares que reactivaron el respaldo europeo a Dinamarca y abrieron un nuevo frente de fricción entre Washington y sus aliados.

La advertencia se suma a una serie de gestos políticos y militares que reactivaron el respaldo europeo a Dinamarca y abrieron un nuevo frente de fricción entre Washington y sus aliados.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a escalar su ofensiva diplomática en torno a Groenlandia al advertir que podría aplicar aranceles comerciales a los países que no respalden su plan para avanzar sobre el control del territorio ártico, actualmente bajo soberanía del Reino de Dinamarca.

Durante una actividad en la Casa Blanca, Trump sostuvo que la isla es “necesaria para la seguridad nacional” estadounidense y dejó abierta la posibilidad de utilizar herramientas económicas como mecanismo de presión internacional. “Es algo que podría hacerse”, señaló, al comparar esa eventual medida con amenazas arancelarias formuladas en el pasado contra países europeos por disputas comerciales.

La declaración se inscribe en una estrategia más amplia del mandatario republicano, que desde hace meses insiste en la necesidad de que Estados Unidos tenga un rol dominante sobre Groenlandia, una región estratégica por su ubicación geopolítica y su riqueza en minerales críticos. Trump incluso ha sugerido en reiteradas ocasiones que no descarta opciones de fuerza si considera que la seguridad regional está en riesgo.

Reacciones en Europa y respaldo a Dinamarca

Las advertencias del presidente estadounidense generaron una rápida reacción en Europa. En los últimos días, varios países expresaron su apoyo a Dinamarca y a las autoridades groenlandesas, en un contexto de creciente preocupación por la estabilidad en el Ártico y por el avance de potencias como Rusia y China en la región.

Incluso se registraron movimientos militares en el área, con el envío de efectivos europeos a zonas consideradas estratégicas, como señal de respaldo político y disuasión ante posibles escenarios de tensión. En paralelo, una delegación bipartidista del Congreso estadounidense inició una visita oficial a Copenhague con el objetivo de reafirmar el compromiso institucional de Estados Unidos con su aliado de la OTAN.

Esta semana, los ministros de Relaciones Exteriores de Dinamarca y Groenlandia mantuvieron reuniones en Washington en un intento por reducir la tensión diplomática. Sin embargo, tras los encuentros, reconocieron la existencia de un “desacuerdo fundamental” con la postura de Trump respecto al futuro del territorio.

Pese a las diferencias, las partes acordaron la creación de un grupo de trabajo conjunto que se reunirá periódicamente para mantener abierto el diálogo y analizar posibles puntos de entendimiento, según confirmó la Casa Blanca.

La advertencia arancelaria marca un nuevo capítulo en la disputa, que combina intereses estratégicos, económicos y de seguridad, y que vuelve a tensionar la relación entre Estados Unidos y sus socios europeos en un momento clave del escenario internacional.

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