Duro golpe al Estado Islámico: Irak recuperó la ciudad de Ramadi
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El ejército ingresó a la ciudad tras la huida de los yihadistas
Pero los cientos de trampas y artefactos explosivos que siembran la ciudad, combinados con los atentados suicidas y los francotiradores, han dificultado la toma completa de la ciudad, seis días después del inicio de la ofensiva.
Situada a unos 100 kilómetros al oeste de Bagdad, Ramadi es la capital de Anbar, la mayor provincia de Irak, y comparte frontera con Siria, Jordania y Arabia Saudita.
Una victoria rotunda en esa ciudad permite lavar la denostada imagen del ejército iraquí, que recibió duras críticas tras perder amplias franjas de territorio ante los yihadistas en junio de 2014.
Aunque el gobierno iraquí no ha difundido un balance oficial de bajas de la operación en Ramadi, fuentes médicas en Bagdad señalaron que 93 miembros de las fuerzas iraquíes fueron heridos y hospitalizados sólo en la jornada del domingo, y al menos cinco miembros de las fuerzas de seguridad han muerto desde el viernes, según varias fuentes.
El mérito de una victoria se "atribuirá a las fuerzas iraquíes", consideró el analista político Ihsan al Shammari. "Es la primera vez desde el comienzo de la ofensiva de Dáesh que esta institución obtiene una victoria sin apoyo de las fuerzas populares de movilización", los grupos paramilitares chiitas, añadió.
Por otro lado, más de medio centenar de yihadistas habían muerto en las últimas 48 horas, según fuentes militares iraquíes.
La coalición internacional liderada por Estados Unidos realizó 31 ataques contra Ramadi a lo largo de la semana que finaliza.
Antes de marcharse, los yihadistas llenaron de explosivos la ciudad entera --carreteras, posiciones abandonadas, viviendas--, lo cual ha requerido la movilización de expertos en seguridad y ha ralentizado el avance de las tropas.
Para escapar en seguridad, el EI ha utilizado además a civiles presentes en las zonas de combate como escudos humanos, según varios testimonios.
"Los combatientes de Dáesh han forzado a todas las familias que residían cerca del complejo a partir con ellos para permitirles huir hacia la periferia este de Ramadi", aseguró el responsable del barrio de Jaldiya, Ali Dawood.
Los civiles que habían logrado escapar explicaron que quedaba poca comida para quienes aún estaban atrapados en la ciudad.
Dawood añadió que cientos de familias habían logrado llegar a campos de desplazados en la misma provincia de Anbar, mientras que otras habían preferido ir a Bagdad o a la región autónoma del Kurdistán iraquí.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los habitantes de Anbar suponen un tercio de los 3,2 millones de iraquíes expulsados de sus hogares desde junio de 2014.
Las fuerzas gubernamentales aguantaron meses de asaltos del EI a Ramadi hasta perderla definitivamente en mayo de 2015.



