14 de noviembre 2002 - 00:00

Economista iraní, listo para morir

Teherán (ANSA, AFP) - El pensador reformista iraní Hashem Aghajari, condenado a muerte por supuestos insultos al Islam, dijo estar «listo para morir», por lo que no apelará la decisión de una Corte conservadora del oeste del país. Con esa actitud desafió y a la vez puso en ridículo a la Justicia de Irán, en donde se libra una sorda disputa entre los fundamentalistas, que responden al líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei; y los reformistas, que tratan de resistir, aunque sin estridencias, por parte del presidente Mohammed Khatami.

Aghajari fue condenado a muerte hace una semana por la Corte de Hamada, por alentar en público, en junio pasado, una reforma del Islam chiíta sobre el modelo protestantismo. El reformista había alegado también que «no tenían por qué seguir ciegamente a un jefe religioso», lo que motivó el fallo judicial del 6 de noviembre.

«He vivido muchas veces el martirio en mis 46 años de vida -dijo el intelectual, quien en la guerra con Irak perdió una pierna y vio morir a su hermano-y creo que ya viví 20 años más de los que me eran concedidos. Así, estoy absolutamente listo para morir», leyó en su nombre Saleh Nikbajt, su abogado. Confirmó que Aghajari renunció a presentar una apelación, desafiando así a los jueces conservadores. «Si quien emitió este veredicto -afirmó- está convencido de su justicia, que proceda con la ejecución. De otra manera, que la magistratura inicie una investigación para ver cómo fue posible que de su seno haya salido una sentencia como ésta», expresó en un comunicado.

Ayer se cumplió el quinto día de las protestas de más de dos mil estudiantes en un predio universitario, en tanto el presidente Khatami asumió por primera vez una postura cercana a su amigo Aghajari, criticando la sentencia de muerte, pero invitando a la prudencia a quienes protestan. Asimismo, Khatami dijo que los consejos del guía supremo siempre son considerados como «nuestras políticas generales».

Khamenei había lanzado una dura advertencia hace dos días cuando dijo que estaba listo para «hacer intervenir a las fuerzas del pueblo» en caso de que continúe la confrontación entre instituciones reformistas y conservadoras.

Unos 2.000 estudiantes se reunieron ayer en Teherán, esta vez en la Universidad Técnica Amir Kabir, para manifestar su apoyo a Aghajari. «El pueblo no aceptará nada que no sea la liberación de Aghajari», advirtió un diputado reformista, Ali Akbar Mousavi-Khoini, mientras los manifestantes eran vigilados a distancia. Khatami fue más prudente: «Espero que el caso de esta sentencia, que no debería haber sido emitida, concluya rápido y de buen modo». El presidente se dirigió luego a los estudiantes, invitándolos a no consumar «actos que puedan ser fuente de tensión y problemas» y les dijo que en condiciones como las de estos días siempre «hay oportunistas que intentan abusarse de la situación».

Las autoridades judiciales también reaccionaron ayer: «¿Cómo se puede defender a alguien que se dice musulmán, pero cuestiona los principios de la religión, que va más allá de Carlos Marx al afirmar que la religión no es sólo el opio del pueblo, sino el opio del poder?».

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