26 de noviembre 2002 - 00:00

Ecuador: nuevo presidente ratifica la dolarización

Quito (AFP, ANSA, DPA) - El presidente electo de Ecuador, el coronel (r) izquierdista Lucio Gutiérrez, ratificó ayer que fortalecerá la dolarización y se mostró partidario de un acuerdo con el FMI antes de asumir el 15 de enero próximo. En otra señal hacia EE.UU., que no se mostró preocupado por una nueva victoria de la izquierda en América latina, Gutiérrez confirmó que permitirá que continúe en territorio ecuatoriano la base estadounidense de operaciones antidrogas de Manta, aunque también dio señales contradictorias con el anuncio de la incorporación a su gobierno de un grupo de extrema izquierda.

«La dolarización se mantendrá porque es una herencia, dolorosa, pero herencia al fin y al cabo», expresó Gutiérrez y agregó que durante su gobierno, que se iniciará el 15 de enero próximo con una marcada minoría en el Congreso, tomará sus propias decisiones, ya que los indígenas del movimiento Pachakutik, sus principales aliados, aún rechazan ese esquema monetario implantado en marzo de 2000.

El mandatario electo para el período 2003-2007, que derrotó al magnate bananero Alvaro Noboa por 54,35 por ciento frente a 45,65 por ciento (28,85 por ciento de abstención), dijo: «No estamos locos para salirnos de la dolarización a esta altura».

•Problemas

Gutiérrez (45 años) recibirá el próximo 15 de enero un país repleto de problemas socioecononómicos, polarizado políticamente y con una compleja agenda internacional, que incluye las relaciones con la conflictiva y vecina Colombia y con Estados Unidos. Ayer advirtió que «es definitivo que no participaremos en una guerra interna de Colombia».

El mandatario electo dijo que dará cabida en su gabinete al Movimiento Popular Democrático (MPD, extrema izquierda), aunque no en la cartera de Educación.
«Quiero ser un presidente transparente y calmado. Soy un hombre que ama Ecuador y que vive por los más necesitados de la patria, que actúa con firmeza, pero que respeta los derechos humanos», enfatizó.

Washington y la Unión Europea (UE) saludaron discretamente el triunfo electoral del ex militar golpista.

El cardenal de Ecuador y arzobispo de Quito, monseñor Antonio González, llamó al futuro gobernante a actuar con responsabilidad y diligencia ante las necesidades sociales, tal como lo ofreció en la campaña.

«Mi gobierno será pluralista, de concertación nacional», señaló Gutiérrez, y sostuvo que el frente económico deberá estar en manos «del sector productivo honesto, que quiera hacer patria de una manera diferente, y el frente social en manos de los movimientos sociales». En su gobierno,
podrían estar incluidos «banqueros y empresarios honestos y patriotas», indicó Gutiérrez, quien ya se encontró en un canal de televisión con el presidente denostado por él, Gustavo Noboa.

«Con la llegada del coronel Gutiérrez al poder, renacen las esperanzas para los pueblos indígenas de Ecuador, tradicionalmente excluidos y maltratados», declaró
Leónidas Iza, del movimiento Pachakutik.

El próximo gobierno se comprometió a despolitizar los tribunales de Justicia y electorales, crear la cuarta función del Estado de control y rendición de cuentas, reducir el número de diputados, crear un sistema médico universal, reformar el código electoral y agilizar los trámites administrativos.

Funcionarios y analistas estadounidenses, en tanto, no se mostraron preocupados por el ascenso de este izquierdista, que se suma al gobernante
Hugo Chávez en Venezuela y a Lula Da Silva en Brasil. «El nivel de preocupación en este momento es bastante mínimo», señaló un funcionario del Departamento de Estado que pidió anonimato, aunque insistió en que, si hay inquietud, es por Chávez. Gutiérrez «fue un golpista antes, pero está diciendo las cosas buenas ahora», indicó la semana pasada Peter Romero, ex embajador estadounidense en Quito.

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