Nueva York - Seis meses después de una reestructuración rápida y sin contratiempos, los bonos soberanos de Ecuador están siendo golpeados por el temor a que el resultado de las elecciones del domingo pueda poner en peligro sus vínculos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y desencadenar otra crisis de deuda.
Un correísmo sin Correa buscará (otra vez) el domingo retornar al poder en Ecuador
Tras la "traición" de Lenín Moreno, el izquierdista Andrés Arauz lidera las encuestas, seguido del exbanquero Lasso. Pandemia de especial dureza, recesión y crisis de deuda.
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PROTAGONISTA. El candidato de izquierda a la presidencia de Ecuador, Andrés Arauz, es un seguidor de Rafael Correa. Sus propuestas inquietan al establishment financiero.
Tras sufrir uno de los peores brotes de coronavirus de la región durante la pasada primavera boreal, el país, que depende del petróleo, consiguió en agosto una reestructuración de deuda de 17.400 millones de dólares y un préstamo de 6.500 millones de dólares del FMI.
El próximo presidente tendrá a mano más de 4.000 millones de dólares ya desembolsados por el FMI, mientras disfruta de un calendario de pagos que no hará mella en los 17.400 millones reestructurados con los acreedores privados.
Los sondeos de opinión apuntan a una ventaja en la carrera presidencial del economista de izquierda Andrés Arauz, de 35 años y delfín del expresidente Rafael Correa, que enfrenta varias causas judiciales y fue impedido de competir como candidato a vicepresidente. Arauz prometió el mes pasado romper el acuerdo con el FMI y aumentar el gasto social si resultaba elegido. Los precios de los bonos cayeron, profundizando una baja derivada del colapso económico durante la pandemia.
Ecuador ha sido uno de los países más castigados por el drama sanitario, que dejó hasta ahora unos 15.000 muertos. Aún se recuerdan los momentos en los que los hospitales, morgues y cementerios de Guayaquil se vieron desbordados durante la primera ola, con episodios en los que las familias sacaban a las calles a sus familiares muertos sin haber recibido atención médica.
Arauz anunció que entregará 1.000 dólares a un millón de familias en el plazo de una semana desde su llegada al poder, casi el 20% de las reservas de divisas del país, las que a finales de diciembre eran de 5.200 millones de dólares.
El banquero conservador Guillermo Lasso, que se presenta por tercera vez, y el activista indígena Yaku Pérez son los rivales más cercanos de Arauz en las encuestas. Los votantes indecisos, que se sitúan en los dos dígitos de las encuestas, serán clave para elegir al ganador y también para definir si será necesaria una segunda vuelta en abril.
Arauz, de la alianza Unión por la Esperanza (Unes, izquierda), estaba hace una semana al frente de la intención del voto total con un 32%, seguido de Lasso (21%), quien por el movimiento Creo aspira por tercera vez a la presidencia. Así, luce improbable que la contienda se defina en primera vuelta (ver aparte).
Una victoria del correísta significaría, tras el triunfo reciente del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia una continuidad del retorno de los partidos de izquierda o populistas al poder en Sudamérica.
El presidente saliente, Lenín Moreno, fue en la campaña electoral pasada otro delfín de Correa, pero ni bien asumió el mando se dio vuelta, se alió con el centroderecha y se trabó con su otrora mentor en una disputa política y judicial feroz, tachada de “traición” por los partidarios de este último.
Habrá una “peleadísima segunda vuelta”, prevista para el 11 de abril, dijo el director de la investigadora Market, Blasco Peñaherrera.
“La capacidad de pago del país a mediano y largo plazo es en realidad sustancialmente mejor que antes del covid-19, lo cual es un poco contraintuitivo”, dijo Carlos de Sousa, gestor de carteras de deuda de mercados emergentes en Vontobel Asset Management.
“Los costos del servicio de la deuda en los próximos cinco años son mucho más bajos que antes, por lo que la reestructuración hizo algo muy bueno para mejorar la sostenibilidad de la deuda de Ecuador”.
Los reembolsos del capital de los bonos en dólares del país comenzarán a partir de 2026. Sin embargo, como los bonos rinden más del 15%, Ecuador está actualmente fuera del mercado. Eso no tiene por qué ser un problema, pero podría serlo bajo un gobierno que gaste más para salir de la crisis.
“La forma de financiar el déficit fiscal es a través de los organismos multilaterales, que vienen con condiciones importantes, o a través del mercado, que está efectivamente cerrado, o a través de la financiación monetaria”, dijo Patrick Esteruelas, jefe de investigación de Emso Asset Management en Nueva York. “Si recurren a la financiación monetaria es el principio del fin del régimen de dolarización” (ver nota aparte).
Los bonos ecuatorianos en moneda extranjera fueron el mes pasado los de peor rendimiento dentro del índice JP Morgan EMBI Global Diversified, con una rentabilidad total negativa del 15%. En doce meses, la rentabilidad es de un 55% negativo, la segunda peor del mundo, por detrás del Líbano.
Ecuador se unió a Sri Lanka, Zambia, Venezuela, Líbano, Belice y Argentina como países con índices de riesgo país superiores a los 1.000 puntos básicos.
Agencia Reuters




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