El presidente norteamericano, George W. Bush, autorizó hoy la apertura del mercado de los medicamentos genéricos, es decir aquellos fabricados con los mismos elementos que aquellos de las principales compañías farmacéuticas, pero vendidos a menor precio.
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Bush propuso nuevas reglas sobre las patentes para impedir que las grandes compañías obstaculicen, mediante causas civiles múltiples y postergaciones, la venta de medicamentos de parte de la competencia.
Las nuevas directivas limitan el derecho de las compañías a interponer su propia paternidad del producto a no más de 30 días desde el momento en que la versión de la competencia obtiene la autorización de venta de parte de las autoridades federales.
"Con esta acción reduciremos el costo de los fármacos en Estados Unidos en miles de millones de dólares, aliviando el gasto para muchos ciudadanos, sobre todo los ancianos", dijo Bush.
El alto costo de los medicamentos se convirtió en una de las cuestiones más candentes en la campaña para las elecciones parlamentarias del 5 de noviembre. Y los ancianos representan justamente un poderoso contingente electoral.
Los demócratas denunciaron de inmediato la medida de Bush como una "conversión electoral", que no puede reemplazar a la ley global sobre los fármacos aprobada por el Senado pero bloqueada por la Cámara de mayoría republicana.
Según la Casa Blanca, el nuevo límite a la prórroga de las patentes reducirá en unos 3.000 millones de dólares al año el costo de los medicamentos.
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