10 de diciembre 2002 - 00:00

EE.UU.: magnate del sector ferroviario sucede a O'Neill

George W. Bush nombró ayer a John Snow como reemplazante de Paul O'Neill en la Secretaría del Tesoro de EE.UU. Emprende ahora Bush el mayor desafío de la segunda mitad de su mandato, que es superar el estancamiento que sufre la economía y que llevó el desempleo a 6 por ciento, un nivel que no se alcanzaba desde hace ocho años, cuando gobernaba su padre. Snow, un industrial millonario de una empresa de transporte ferroviario de cargas, es proclive a encarar el recorte de impuestos al que se negó O'Neill, y según analistas de Wall Street, aceptaría cierto debilitamiento del dólar para favorecer exportaciones. En el discurso de presentación en la Casa Blanca, en un acto que contó con la ausencia sugestiva de O'Neill, Bush resaltó la integridad de su nuevo funcionario, que reclama hace tiempo comportamientos más éticos de las grandes compañías. Aunque más medido en sus declaraciones que su antecesor, se considera que no habrá demasiados cambios en la política de ayuda a países sostenida por O'Neill.

Washington (Bloomberg, EFE, ANSA) - George W. Bush designó ayer a John Snow, presidente de una empresa ferroviaria, como nuevo secretario del Tesoro en reemplazo de Paul O'Neill. Snow deberá afrontar la necesaria reactivación de la economía estadounidense, cuyo estancamiento ya se siente en el consumo y en el empleo, que según cifras del viernes pasado, alcanzó a 6%, el mayor nivel en ocho años.

De hecho, el mandatario definió los desafíos que aguardan a Snow en su presentación: «Será un consejero crucial sobre economía y un defensor del programa de mi gobierno para el crecimiento, la creación de nuevos puestos de trabajo y la ampliación del comercio internacional», sostuvo.

El gobierno prepara un programa de «crecimiento y trabajo» que será presentado en enero, cuando se reúna el nuevo Congreso,
que tras la victoria en las elecciones del mes pasado está dominado por los republicanos. El nuevo programa impositivo se especula que reducirá las contribuciones fiscales sobre las ganancias de capital y costaría al gobierno 300.000 millones de dólares durante tres años. La baja de impuestos sería mayor para grandes inversores que para los pequeños. También se quiere hacer permanente la reducción de impuestos puesta en marcha el año pasado, inicialmente prevista para diez años y por un total de 1,35 billón de dólares.

• Dólar débil

Los analistas estiman que Snow estaría a favor de que el dólar amplíe su declinación de 6,8% contra el yen ocurrida en el presente año y su caída de 12% contra el euro, en el mismo período, a fin de alentar las exportaciones y el crecimiento. «La industria necesita un dólar más débil», pidió Masa Naito, vicedirector general de inversión bursátil internacional en Fuji Investment Management Co. en Tokio, que gestiona alrededor de 8.200 millones de dólares.

El senador Jon Corzine (Nueva Jersey), que trabajó para Snow en el sector privado durante varios años, afirmó que «el problema es el plan». Tom Daschle, el jefe de los demócratas en el Senado, sostuvo que el estímulo a la economía «debe ser inmediato, no debe aumentar la deuda (pública) y debemos asegurarnos de que va orientado a familias trabajadoras».

La dimisión la semana pasada de Paul O'Neill como secretario del Tesoro se debió, según la prensa estadounidense, a que era reacio a implementar recortes impositivos para reactivar una economía ralentizada. Su imagen se había deteriorado ante la sucesión de escándalos financieros que los salpicaron, tanto por sus contactos con los involucrados como por el débil control ejercido. El desenlace fue el informe de que el desempleo alcanzó el viernes un nivel de 6%, un récord en ocho años, desde que dejó el gobierno George Bush padre.

En la primera reacción de los mercados, el dólar se fortaleció frente al euro y la paridad cerró a 1,0008 por unidad. El indicador Dow Jones de la Bolsa estadounidense perdió casi dos por ciento, en tanto que el índice tecnológico NASDAQ lo hizo 3,85%, aunque más vinculado a la quiebra de la empresa aérea United Airlines.

El nuevo encargado de la mayor economía del mundo tiene 63 años, y es presidente de CSX, una importante empresa de transporte ferroviario de carga. La remuneración de Snow en CSX fue de 2,2 millones de dólares en 2001, y ya ocupó otros puestos gubernamentales, como secretario adjunto de Transporte durante la presidencia de
Gerald Ford.

Bush resaltó «su compromiso desde largo tiempo con la ética en la dirección de las empresas». En su intervención en la Casa Blanca, Snow se comprometió a «colaborar con otros países para construir y mantener una economía global próspera».

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