EEUU y Rusia: histórico tratado de desarme nuclear
Suscribieron los presidentes George W. Bush y Vladimir Putin el "Tratado de Moscú". Establece la reducción de las armas nucleares estratégicas de ambos países. El tratado "abre una nueva era en las relaciones entre los dos países y también entre Occidente y Rusia", dijo el presidente estadounidense. Putin señaló que Moscú y Washington conducirán juntos una "lucha conjunta contra el mal". El tratado prevé que las ojivas nucleares instaladas sean reducidas en 10 años a un número que oscilará entre 1.700 y 2.200.
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Además del tratado, los mandatarios suscribieron dos declaraciones, una de "nueva asociación estratégica" que marca una "nueva era" entre ambas naciones, según palabras de Bush, y otra de "cooperación antiterrorista", que insiste en la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva.
Tras la rúbrica de estos documentos, y en conferencia de prensa conjunta en el Kremlin, Bush afirmó que terminó la larga era de enfrentamiento entre los viejos antagonistas de la guerra fría, mientras que Putin destacó la "calidad absolutamente nueva" de la flamante asociación.
"Pusimos punto final a un largo capítulo de enfrentamientos, abrimos relaciones totalmente nuevas entre nuestros dos países y establecimos las bases de un nuevo espíritu de cooperación y de confianza para el bien de ambos pueblos", afirmó Bush.
Los aspectos económicos no fueron dejados al margen de este acercamiento, pues Bush se declaró a favor de "trabajar con el Congreso" para levantar la enmienda Jackson-Vanick, que data de la era soviética y frena el comercio entre Rusia y Estados Unidos.
En la conferencia de prensa, los presidentes se felicitaron por el progreso para la paz mundial que significa este tratado de desarme.
Con respecto a Irán, Bush se mostró "preocupado" y afirmó que las armas nucleares en manos de los mullah iraníes "corren el riesgo de ser peligrosas para Estados Unidos y también para Rusia", aunque afirmó que Putin lo había tranquilizado en ese sentido.
De hecho, Putin rechazó de plano las sospechas estadounidenses, aunque estuvo de acuerdo en que "el problema de la no proliferación es clave".
Además, sostuvo que la cooperación entre Rusia e Irán "es esencialmente económica" y, al mismo tiempo, mencionó que Estados Unidos está contribuyendo al rearme de Taiwán.
El presidente ruso añadió que al tema de Taiwán se le debe agregar que los programas misilísticos y la capacidad nuclear iraní y de otros países se funda, sobre todo, en "tecnologías proporcionadas por compañías occidentales: Tengo las pruebas y puedo darlas".
El acercamiento de Rusia a Occidente, que recibió hoy un fuerte espaldarazo con la firma del acuerdo, se consolidará el 28 de mayo en Italia, con la reunión de la OTAN, y el 29 con la cumbre de la Unión Europea (UE) en Moscú.



