Colombia (AFP).- El Ejército colombiano rescató ayer a seis rehenes de los grupos guerrilleros de las FARC y del ELN, en el norte del país, al tiempo que dos torres de transmisión eléctrica fueron destruidas en atentados atribuidos por las autoridades a rebeldes.
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La primera acción se llevó a cabo en el departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela, donde cinco trabajadores de una empresa dedicada a exploraciones topográficas fueron liberados tras haber sido secuestrados el jueves anterior por integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Los empleados de la firma G2-Seismic hacían exploraciones para una empresa petrolera cuando fueron interceptados por los guerrilleros a corta distancia de la población de Tibú.
El comandante de la Brigada 30 del Ejército, general Paulino Coronado, dijo que los cinco rehenes fueron liberados por el ELN a raíz de la presión ejercida por las tropas en el sector, razón por la cual no se presentaron combates.
Por otra parte, el Ejército reportó el rescate de un joven de 15 años que este viernes había sido secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cuando viajaba con su padre por un sector rural del departamento de Bolívar, también en el norte del país.
Las autoridades informaron que dos guerrilleros fueron detenidos y puestos a disposición de la Fiscalía General.
Asimismo, fuentes militares dieron cuenta de la muerte de dos miembros de las FARC en un combate ocurrido en jurisdicción del municipio de Sotará, en el departamento de Cauca (suroeste).
Los ataques contra las torres de conducción de electricidad se registraron cerca de Tibú, en la misma zona donde se produjo el rescate de los cinco secuestrados por el ELN.
Voceros de la empresa de electricidad de esa provincia dijeron que la acción violenta no produjo un apagón porque la red fue conectada a otro sistema.
Los técnicos encargados de hacer las reparaciones dijeron que entrarán al sector donde se presentaron los atentados después de que el Ejército verifique si en los alrededores de las torres derribadas fueron puestas minas antipersonas, como ha ocurrido otras veces en ataques similares.
Aunque ninguna organización se atribuyó los atentados, se presume que las torres fueron derribadas por un frente de las FARC que opera en Norte de Santander.
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