El acelerado ocaso de un tenaz sobreviviente
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Llegado al poder en marzo de 2006 con un proyecto centrado en la delimitación de las fronteras de Israel, dos años después encabeza el palmarés poco envidiable de los primeros ministros israelíes más importunados por la Justicia. Hasta cuatro casos de corrupción pesan sobre él. Los jueces abandonaron los cargos en otro más. «Cometí errores y lo lamento», repitió anoche.
Criticado por su gestión de la guerra contra el movimiento chiita Hizbollah en Líbano, desde el 12 de julio hasta el 14 de agosto de 2006, Olmert batió récords de impopularidad. Heredero de Ariel Sharon, en coma desde enero de 2006, el duodécimo primer ministro de Israel fue duramente criticado en un informe sobre los errores en esa guerra. Elegido el más joven diputado del Parlamento en 1973 en la lista del Likud, llamó a la creación de colonias y votó en 1978 contra los acuerdos de Camp David que devolvieron a Egipto los territorios ocupados desde 1967. En 1993, se opuso también a los acuerdos de Oslo firmados con los palestinos.
Ministro sin cartera (1988-1990) y luego de Salud (1990-1992), fue elegido alcalde de Jerusalén en 1993, cargo en el que permaneció diez años alentando la colonización judía en la parte oriental ocupada.
En 2003, pasó a ser viceprimer ministro y ministro de Comercio e Industria en el gobierno Sharon. Consiguió convencer a este último de que se presentara a las elecciones y creara el Kadima centrista a fines de 2005.
Padre de cuatro hijos, gran aficionado al fútbol y pianista, aprecia los trajes finos, los cigarros y la buena mesa y es el único derechista de su familia.




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