Berlín - El Gobierno alemán condenó ayer el “brutal” asesinato del empleado de una estación de servicio del oeste del país por parte de un cliente que se negaba a ponerse barbijo, declaró Ulrike Demmer, la portavoz de Angela Merkel.
El barbijo, eje de un asesinato y temores sociales
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El episodio, ocurrido a pocos días de las elecciones legislativas en ese país, avivó el miedo a que el movimiento de los opositores al uso del barbijo y a las restricciones sanitarias se radicalice.
“El hecho es ya de por sí insoportable”, pero es que además está siendo utilizado por las redes sociales como un motivo para “intentar dividir a nuestra sociedad, atizar el odio y las injurias, se ha desviado para apelar a la violencia”, denunció la portavoz.
El crimen, ocurrido el sábado en Idar-Oberstein (oeste), no se conoció hasta el martes y provocó conmoción en el país.
La víctima, un estudiante de 20 años, fue asesinado por un hombre de 49 años, al parecer porque el empleado se negaba a cobrarle si no se ponía un barbijo para prevenir el covid-19.
El presunto autor, que reconoció los hechos, se entregó a la policía un día después.
“El gobierno condena este asesinato de la manera más firme”, declaró la vocera durante una rueda de prensa, denunciando “una violencia que deja sin palabras”. “Lamentamos la muerte de este joven, que fue brutalmente asesinado”, señaló Demmer.




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