Londres (ANSA, AFP) --El escándalo por la quiebra fraudulenta de Enron podría salpicar al gobierno de Tony Blair, de acuerdo a denuncias de los partidos opositores conservadores y liberal demócrata que reclamaron iniciar una investigación completa sobre los vínculos de la empresa estadounidense y el laborismo gobernante en el Reino Unido.
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Los dos partidos opositores quieren indagar sobre los «estrechos vínculos» directos que la compañía estadounidense poseería con algunos ministros cercanos a Blair. «Sabemos que en los Estados Unidos Enron utilizó extensos contactos políticos para favorecer sus intereses y hay buenas evidencias de que lo mismo estaba pasando en el Reino Unido», afirmó el portavoz del Tesoro, el liberal demócrata Matthew Taylor.
La prensa de Londres reveló que Enron habría auspiciado varias fiestas privadas y conferencias del Partido Laborista. En respuesta a las acusaciones, el portavoz oficial de Blair dijo que algunos representantes de Enron se habían reunido con cuatro diferentes ministros después de que el Partido Laborista asumió el poder, en 1997. «Refutaríamos absolutamente que haya habido cualquier irregularidad», afirmó el vocero.
Enron se presentó en quiebra en diciembre y su rama europea le debe más de 1.000 millones de dólares a sus acreedores y despidió a 1.100 trabajadores.
El escándalo fue revelando múltiples contactos entre los ejecutivos de Enron y los funcionarios del gobierno estadounidense, empezando por la amistad personal de George W. Bush con el renunciante presidente de la mayorista de energía Keneth Lay, quien fue a su vez su principal aportante de campaña. Linda Lay, la mujer de Keneth dijo que incluso su familia está al borde de la quiebra: todos sus ahorros estaban en acciones de la compañía. «Tenemos todas nuestras propiedades a la venta», admitió.