26 de octubre 2005 - 00:00

El "CIA-gate" crece hasta Dick Cheney

El vicepresidente de Estados Unidos, Richard Cheney, podría quedar directamente implicado en el «CIA-gate», como se conoce el escándalo por la revelación de la identidad de Virginia Plame como agente de inteligencia, según informó ayer «The New York Times».

El diario, que citó a « abogados involucrados en el caso», indicó que Cheney dio el nombre de Plame como agente de la CIA a su jefe de Gabinete, Lewis «Scooter» Libby, y que éste lo habría dejado trascender a diferentes medios, lo que es considerado un delito federal en EE.UU.

La intención de quien filtró la información habría sido una revancha política contra el diplomático Joseph Wilson, esposo de Plame, quien, tras haber ido en misión oficial a Niger, desestimó las conjeturas de la Casa Blanca de que Saddam Hussein habría traficado uranio enriquecido desde ese país y publicó un artículo muy crítico en el « Times» sobre las pruebas con las que decía contar la administración Bush para inculpar al dictador. A los pocos días, el nombre de Plame salió a la luz como agente secreta.

El caso ingresa en etapa de definiciones, ya que el viernes vence el mandato del gran jurado que citó a testigos, en la órbita de la investigación que lleva adelante el fiscal especial Patrick Fitzgerald.

El «CIA-gate» amplió sus ribetes escandalosos cuando se dispuso el arresto de dos periodistas que se negaban a revelar quién había sido su fuente para revelar la identidadde Plame. Finalmente, la periodista Judith Miller, del «Times», tras pasar casi tres meses en prisión, confesó, aunque no abiertamente, que Libby pudo haber sido el infidente.

Según el diario neoyorquino, los apuntes que el propio Libby hizo en una reunión con Cheney el 12 de junio de 2003 demuestran que el vicepresidente le contó en aquella ocasión de qué trabajaba Valerie Plame, tres semanas más tarde, y antes de que esa información apareciera en los medios.

• Contradicción

Sin embargo, Libby afirmó ante el gran jurado que se había enterado de la ocupación secreta de Plame en conversaciones con periodistas y Cheney declaró hace tiempo en los medios que «no tenía idea» de quién era Plame en julio de 2003.

Los apuntes de Libby indican que Cheney se enteró de la ocupación secreta de Plame cuando le pidió al entonces director de la CIA,
George Tenet, información sobre Wilson.

Los medios de comunicación en Estados Unidos conjeturan que el fiscal especial Fitzgerald puede presentar cargos contra Libby y también contra
Karl Rove, el «gurú» político del presidente Bush y su vicejefe de Gabinete, fuertemente implicado en otras vertientes de la investigación. Ya sean Rove, Libby o Cheney el o los inculpados, en la Casa Blanca se preparan para la eventualidad de afrontar costos políticos que prometen no ser bajos.

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