Caracas - A pesar de que el confinamiento implementado para frenar la propagación del nuevo coronavirus paralizó aun más una economía ya muy dañada, Venezuela parece estar perdiendo su batalla de más de dos años contra la hiperinflación ya que comerciantes, intermediarios y consumidores aseguran que los precios de varios alimentos se duplicaron en las últimas semanas.
El Covid enloquece más la economía chavista: el precio de la comida se duplica y agrava la híper
Influyen un caos de larga data, el exceso de gasto, la devaluación de la moneda, la escasez de nafta y el desplome de los ingresos del petróleo. El índice extraoficial de precios dio 341% en abril y 4.210% en los últimos doce meses.
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ODISEA 2020. Abastecerse de alimentos en Venezuela implica para los consumidores adentrarse en una carrera desenfrenada con los ingresos. El Gobierno busca paliar la emergencia a través de precios máximos, pero eso complica el abastecimiento.
Después de alcanzar una inflación de más de un millón y medio por ciento en 2018, el Gobierno de Nicolás Maduro había conseguido mantener la variación de precios por debajo del 30% en febrero y marzo, pero el tímido logro, gracias a un desmonte parcial de las estrictas regulaciones al sector privado, se desvaneció en la cuarentena.
En abril los precios avanzaron 80%, según cálculos de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, que estimó la inflación acumulada del año en 341%.
La fuerte escasez de nafta que afecta la distribución de alimentos, el mayor gasto público y el sorpresivo salto del tipo de cambio al doble de su valor en los últimos dos meses incidieron en el aumento constante de los precios de los productos más esenciales, señalaron una docena de industriales y analistas consultados.
En Petare, el barrio popular más grande de Caracas, el costo de un combo que incluye ocho artículos básicos subió un 109% desde que comenzó la cuarentena a mediados de marzo, señaló un informe de la AN, que calcula el índice de precios desde 2017 por el virtual apagón de las cifras oficiales. La tasa de inflación interanual más reciente se ubicó en 4.210%.
“Todo sube y tan rápido que lo que cargo en la cuenta bancaria no me sirve para nada”, dijo Diocelina Ospina, una trabajadora doméstica de 67 años, en un abasto de Maracay, una ciudad a una hora de la capital. Compró apenas 200 gramos de queso, porque el precio subió más del 40% en una semana. “Nos queda comer poquito y estirar lo que se pueda”, agregó.
El encarecimiento de la comida se acentúa en ciudades fronterizas como Maracaibo. Testigos confirmaron que en abril un cartón de 24 huevos pasó a costar el doble en una nación que necesita mantener la tasa de inflación mensual por debajo del 50% para salir de la voraz hiperinflación que comenzó a finales de 2017.
La directora de la firma local, Síntesis Financiera, Tamara Herrera, dijo que “en mayo la inflación puede ser mayor por los desajustes en la cadena de suministro tras la regulación de precios, la escasez de gasolina, además del efecto rezagado de la subida del dólar”. Consultoras locales como Síntesis Financiera y Ecoanalítica ya habían estimado un alza mayor a 40% en el cuarto mes del año.
Los efectos de la crisis petrolera global, sumado a las limitaciones que imponen las sanciones de Estados Unidos a Venezuela, comprimieron los ingresos del Gobierno y retrasaron las importaciones de nafta.
La opción para transportistas de quesos o verduras, e incluso motorizados que hacen repartos en la cuarentena, fue pagar a un dólar cada litro de nafta a revendedores en Caracas y entre 3 y 5 dólares en grandes ciudades al occidente, donde se cosecha y procesa la mayor parte de los alimentos.
El suministro irregular del combustible afectó la movilización de las mercancías en las carreteras y los precios de los productos.
También se dispararon en pocos días los precios de artículos que se venden a domicilio, dada la cuarentena. El costo del pollo por encargo aumentó un 143% y de la carne un 50% en dos semanas, de acuerdo con el seguimiento de un centro de estudios económicos privado, Cedice. Esas ventas se pactan sin control del Gobierno chavista.
En abril, la inflación de alimentos fue 53% y la de transporte 108%, de acuerdo con los datos del legislativo.
El torbellino de los precios y la escasez provocaron protestas y saqueos en varias poblaciones pequeñas del oriente del país. En respuesta, las autoridades volvieron a fijar precios máximos para 27 productos básicos a fines de abril. La medida, que fue aprobada sin consenso con los industriales, profundizará las fallas de abastecimiento de alimentos, temen especialistas.
En el primer fin de semana de la regulación se ofrecieron huevos solo en puestos callejeros en la ciudad fronteriza de San Cristóbal. Los abastos allí y también en Caracas restringieron las ventas de alimentos a un kilo por persona.
Siete días más tarde, industriales y autoservicios subieron precios para protegerse de la hiperinflación, dijeron cuatro fuentes. En Petare la cesta de productos aumentó 12% en la última semana de abril. Tras los ajustes al tipo de cambio, el Gobierno volvió a revisar los precios regulados, que aún están por debajo de lo que marcan los paquetes en los comercios.
El salto del dólar se dio en paralelo a la decisión del Banco Central de dejar de vender euros y dólares en efectivo a la banca por varias semanas. Con la devaluación, un salario mínimo representa unos 2,2 dólares y muchos dependen de las remesas de exiliados. Por la crisis global, esos envíos pueden reducirse un 42%, estima Ecoanalítica.




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