"El delirio de Fidel es una guerra contra los EEUU"
"Creo que ni vale la pena." Esa fue la lapidaria frase que usó ayer Huber Matos -uno de los líderes históricos de la revolución cubana y quien pasó 20 años en las cárceles de Fidel Castro por oponerse a su dictadura- al referirse a su renuncia a mantener contactos con el gobierno argentino para sumarlo a un bloque por la democracia en la isla. "El aplauso del Congreso argentino y las manifestaciones de jóvenes estudiantes son deplorables. A un señor que hizo más daño a Cuba que Stalin a Rusia no hay que rendirle pleitesía", dijo en entrevista con este diario. Durante su cautiverio, Matos fue aislado y salvajemente torturado, y sólo la presión internacional le salvó la vida. Según él, con la actual ola represiva, Castro busca desencadenar una invasión estadounidense para tener una excusa para su fracaso y salvar su pellejo exiliándose.
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Periodista: Usted participó de la revolución que derrocó a Batista en 1959. ¿Volvería a hacerlo?
Huber Matos: Ahora mismo estoy luchando por las mismas causas por las que luchamos entonces. Defiendo los mismos ideales. El pueblo cubano fue víctima de un proceso de frustración completa. Luchamos por llevar a Cuba a un proceso democrático que había interrumpido Batista en marzo de 1952, pero si hubiera sabido que iba a venir esta dictadura habría hecho cualquier otra cosa pero no apoyar este proceso.
P.: ¿A qué cree que se debe la última ofensiva que llevó a la cárcel a 75 disidentes?
H.M.: Con esa represión brutal perdió hasta los amigos políticos e intelectuales que tenía en los países. ¿Por qué lo hace? Creo que Castro está empecinado en que su régimen termine con una guerra con EE.UU. Puede ser por deterioro mental, o por miedo a que los propios militares cubanos lo maten, o por conseguir una excusa para el fracaso de su gobierno y exiliarse en algún país como Brasil y quedar como un superhombre. Se trata de un enfermo mental con morbosidad en su ego, que lo antepone a cualquier cosa.
H.M.: Castro lo está buscando, ése es su delirio. Ya era la idea de Fidel Castro desde el comienzo de la Revolución. Cuba ya no da más, no funcionan ni la industria azucarera ni el turismo. Por nuestros contactos sabemos que en el pueblo cubano hay una histeria de que «los estadounidenses ya vienen».
P.: ¿Habló con alguien del gobierno argentino al respecto?
H.M.: Creo que ni vale la pena. El aplauso del Congreso argentino y las manifestaciones de jóvenes estudiantes son deplorables y tuvieron mucha repercusión. A un señor que le hizo más daño a Cuba que Stalin a Rusia no hay que rendirle pleitesía.




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