El desgarrador relato de una "esclava sexual" de Gadafi
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Muamar el Gadafi
Al día siguiente tres mujeres uniformadas, Salma, Mabruka y Feiza, fueron a buscarla a la peluquería de su madre y le dijeron que el líder supremo quería verla y darle algunos regalos.
Contó que no podía dudar del "príncipe de Sirte", el "héroe" del país, entonces de 62 años, y que les siguió.
La llevaron, según contó a "Le Monde", a la caravana del desierto donde se encontraba Gadafi, quien antes de pedirle que se quedase a vivir con él le preguntó sobre los orígenes de sus padres y sus medios económicos.
Le prometió luego proporcionarle casas, coches y seguridad, pese a lo que Safia dijo querer seguir en Sirte, con su familia y continuar sus estudios, explicó al diario.
Fue equipada con lencería y ropa sexy, le enseñaron a bailar y desvestirse al ritmo de la música, así como "otros deberes", sin que sus lloros y suplicas sirviesen de nada, recordó.
Una vez en palacio, la joven compartió al principio habitación con otra joven de Bengasi, también secuestrada, mientras que no muy lejos vivían igualmente a disposición de Gadafi una veintena de jóvenes de entre 18 y 19 años, disfrazadas de guardaespaldas.
Como ella, habían sido generalmente reclutadas por las tres emisarias mencionadas, brutales y omnipresentes según la descripción que "Le Monde" hizo de las palabras de la joven, a la que no citó textualmente en gran parte de lo que el vespertino publicó como un "testimonio".
Entre todas ellas estaban también las célebres amazonas que estaban dispuestas a "ofrecerse al Guía", aunque la mayor parte de las veces eran obligadas, según la joven.
En su caso, Gadafi la reclamaba entre dos y tres veces por semana y tras sus encuentros, las moraduras, mordiscos y desgarros eran frecuentes.
Además de su desgracia personal y la de las otras jóvenes, Safia dio cuenta a "Le Monde" de fiestas que regularmente se organizaban con modelos italianas, belgas, africanas o estrellas del cine egipcio, especialmente apreciadas por los hijos del coronel y otros dignatarios.
"Para Muamar, solo eran simples objetos sexuales que podía pasar a otros, después de haberlos probado él mismo", resumió la joven en su relato, donde agregó que el coronel tenía además relaciones sexuales con hombres.



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