Golpeado militarmente por los ataques de Estados Unidos, Irán respondió con una serie de acciones que incluyen ataques a países del Golfo Pérsico y la amenaza de bloquear el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo. Para varios analistas, lo que podría parecer una reacción desordenada responde en realidad a una estrategia clásica de guerra asimétrica destinada a desgastar a un adversario militarmente superior.
El desgaste y el golpe económico: cuál es la estrategia de Irán para vencer a EEUU en la guerra en Medio Oriente
La estrategia iraní consistiría en una exagerada prolongación de las confrontaciones. Los proyectiles hacia la región del Golfo abrió los interrogantes.
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Irán varía su estrategia en la guerra con EEUU.
La república islámica lanzó proyectiles hacia la región del Golfo, además de ataques dirigidos hacia Azerbaiyán y Turquía, lo que abrió interrogantes sobre si se trata de acciones improvisadas o de un plan estratégico.
Para Burcu Özçelik, experta en seguridad del centro británico RUSI, el objetivo de Teherán es presionar a Washington generando efectos indirectos.
“La estrategia de Irán consiste en presionar a Washington provocando la ira de los países del Golfo y generando un aumento de los precios del petróleo, del gas y de otras materias primas”, explicó.
Golpes al liderazgo de Irán
La cúpula iraní quedó severamente debilitada tras los ataques que provocaron la muerte del líder supremo Alí Jamenei, quien fue reemplazado por su hijo Mojtaba Jamenei, junto con otros altos dirigentes.
A pesar de ese impacto, los analistas consideran que el sistema político y militar del país sigue funcionando. “Irán se preparaba para esta eventualidad desde hace tiempo”, afirmó Özçelik.
Según especialistas, el régimen se prepara para una confrontación prolongada en la que se juega su supervivencia frente a una potencia militar muy superior.
El objetivo de Irán es encarecer la guerra
Irán tiene pocas posibilidades de derrotar directamente al ejército estadounidense, pero sí puede aspirar a prolongar el conflicto y aumentar su costo político y económico.
“Teherán busca encarecer el costo del conflicto hasta que Washington empiece a buscar una puerta de salida”, explicó Ali Vaez, analista del International Crisis Group.
La lógica responde a los principios de la guerra asimétrica, una estrategia utilizada históricamente por actores más débiles frente a potencias militares.
En un influyente estudio publicado en 1975, el investigador Andrew Mack analizó la derrota de Estados Unidos en Vietnam y sostuvo que los adversarios más débiles suelen apostar al desgaste político de sus enemigos.
Según Agnès Levallois, presidenta del Instituto de Investigación y Estudios Mediterráneo Medio Oriente (iReMMo), Irán estaría utilizando sus recursos militares con cautela. “Irán no tiene reservas ilimitadas de misiles y drones, por lo que intenta utilizar sus municiones de forma parsimoniosa para prolongar el conflicto”, señaló.
El objetivo sería sostener la presión durante el tiempo suficiente para que el liderazgo estadounidense decida poner fin a la guerra. “Cuanto más se prolonga el conflicto, más siente Teherán que el equilibrio estratégico, psicológico y político, se modifica a su favor”, explicó Danny Citrinowicz, analista del instituto israelí INSS.
Presión económica y energética
La estrategia iraní también incluye herramientas de presión económica. Según el centro estadounidense Soufan, Teherán busca compensar su inferioridad militar mediante coerción económica y tácticas irregulares.
Entre esas acciones se incluyen generar inestabilidad en Medio Oriente, atacar infraestructuras o aliados regionales, y amenazar con bloquear el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte clave del comercio mundial de petróleo.
El objetivo es que el aumento de los precios de la energía y la presión de los países del Golfo obliguen a Estados Unidos a reconsiderar su estrategia.
Para Emily Stromquist, analista de la consultora Teneo, los efectos económicos del conflicto podrían influir en la toma de decisiones en Washington. “Las repercusiones en los mercados, las perturbaciones en Ormuz y los precios del petróleo son variables que pesarán mucho en el cálculo de Washington”, indicó.
Consecuencias regionales
Sin embargo, incluso si Irán logra resistir el conflicto, los analistas advierten que el país podría pagar un alto costo político. “El régimen iraní tendrá que hacer concesiones profundas”, señaló Özçelik.
Además, los Estados del Golfo, afectados por los ataques y la inestabilidad regional, podrían exigir participar en cualquier negociación para un alto el fuego. También existe el riesgo de que las relaciones entre Irán y sus vecinos del Golfo, que habían mejorado en los últimos años, se deterioren gravemente.
Aun así, desde la perspectiva de Teherán, el objetivo inmediato es claro. “Desde la perspectiva iraní, el objetivo de esta guerra es maximizar sus ganancias e imprimir en la mente de sus adversarios el costo de enfrentarse a Irán en el futuro”, concluyó Danny Citrinowicz.






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