El francotirador de Washington se cobró ayer su décima víctima
El francotirador de Washington se cobró ayer su décima víctima mortal, esta vez un chofer de ómnibus. Pero sumó un dato preocupante: hizo llegar a la policía un mensaje en el que declara a los niños blanco de sus próximos ataques, lo que llevó a numerosas escuelas a cerrar sus puertas. "Sus niños no están seguros en ningún lugar, en ningún momento", dice la amenaza, que sumió en un absoluto pánico a la población y que, según la prensa, sumó el reclamo de 10 millones de dólares.
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Una nube de policía rodea el ómnibus atacado ayer por el francotirador en la zona de Maryland
Entre las 9 víctimas mortales del francotirador confirmadas oficialmente, hay seis hombres y tres mujeres de entre 25 y 72 años, de las que cinco fueron asesinadas en Maryland, tres en Virginia y una en la ciudad de Washington a muy poca distancia del primer estado.
Además, tres personas resultaron heridas de gravedad: una mujer de 43 años y un hombre de 37, ambos en Virginia, y un niño de 13 años, todo ello en puntos distantes en torno a los 150 kilómetros.
«Animamos a todo el mundo a seguir siendo cauto y a estar vigilante en sus actividades, a que la población esté alerta por si ve cosas fuera de su sitio», declaró el jefe policial, que recurrió incluso a la sensibilidad patriótica para afrontar la situación. Moose subrayó que «como estadounidenses hemos probado ser fuertes una vez tras otra cuando se ha amenazado nuestro modo de vida como individuos y nuestras libertades como nación».
De nuevo, el despliegue policial puesto en marcha tras la agresión sólo sirvió para producir grandes atascos de tráfico en las rutas de acceso y circunvalación de la capital estadounidense. A esto contribuyó el injustificado optimismo expresado en varias ocasiones por las autoridades policiales, que sobredimensionaron testimonios falsos y sospechas endebles, como en el caso de los dos hombres detenidos el lunes en Richmond (Virginia) en una espectacular operación de los equipos especiales de asalto. Los detenidos resultaron ser dos inmigrantes ilegales, un mexicano y un guatemalteco, que serán deportados.



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