El jefe de la CIA salió a desmentir denuncias de tortura
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Porter Goss
Quienes critican la enmienda de McCain alegan que, llevada al extremo, impediría incluso la presión psicológica a los presos por parte de los agentes que los interrogan, que no podrían, por ejemplo, ni siquiera llamar «cobarde» al detenido.
«Hay mucha desinformación rondando en torno a la cuestión de los detenidos. Eso incluye supuestas actividades de esta agencia», declaró el alto funcionario, que sostuvo la necesidad de ser flexible en la lucha contra el terrorismo.
«Un enemigo que trabaja en una red amorfa que no tenga que preocuparse por una serie de reglas, de cadenas de mando, del estado de derecho o ninguna otra cosa tiene una gran ventaja frente a una organización lenta, burocrática, torpe y llena de reglamentos», explicó.
Por eso, agregó, «dentro de la ley y dentro de todos los requisitos éticos en nuestra profesión, debemos desarrollar agilidad, y eso quiere decir dejar muchas decisiones en manos de los individuos destinados en el exterior». Sin embargo, en ningún momento Goss quiso describir cuáles son los métodos que emplea la CIA en sus interrogatorios.
Tampoco quiso hablar de las denuncias, publicadas por el periódico «The Washington Post», sobre la existencia de cárceles secretas de la agencia en Asia y en Europa del Este.
Según Goss, las filtraciones sobre la cooperación de gobiernos extranjeros con la CIA podrían causar represalias terroristas. La cooperación con los aliados, sostiene, es básica para las operaciones de los servicios secretos. «Yo no tengo autoridad para detener a nadie en el extranjero. Si se quiere frenar a un terrorista, se necesita que las fuerzas de seguridad locales ayuden», afirmó.
Tras la divulgación de noticias sobre esos « sitios negros» -cuya existencia Washington no confirma-, varios gobiernos europeos abrieron investigaciones acerca de presuntas actividades de la CIA en sus territorios.
España investiga las denuncias de que aviones de ese organismo que transportaban presos supuestamente hicieron escala en Mallorca y en las islas Canarias. Mientras que Rumania informó ayer que está preparada para permitir investigaciones en dos bases militares para mostrar que no fueron usadas por la CIA como centros secretos de detención.



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